O algún día se te iba a dar
Esta es la crónica que siempre quise escribir. No por lo que dice sino por lo que pueden llegar a decir. Porque voy a todas las lecturas que hay dando vueltas y pocas veces surge algo interesante como lo que surgió anoche. Porque es un gran escándalo pero no es para nada importante. Es como esas famosas pantallas para que en los bancos los millonarios acomoden su dinero mientras un affaire se despierta en los medios: este vendría a ser el affaire... ponele.
nenes de pecho abstenerse de leer
Lo que pasóPresentación del libro Confesionario II.
Había libros disponibles solo para los autores; no estaba disponible para el público.
Saldría 30 points, pude averiguar: la edición una peinada a contrapelo, digamos.
Primer dato: no había vino, en cambio, Szperling había llevado una bebida para compartir entre los autores, un traguito cada uno porque era muy fuerte. Por supuesto que no la probé, me dijeron. No pude averiguar el nombre de la bebida.

La noche era una noche como todas las otras noches, o sea, algo aburrido con artistas interesantes. Lo diferente era que no había músico invitado.
Leyó Lezano, leyó Paula y, por último leyó Iuso.
Guillermo Iuso se había llevado su botella de vodka.
Guillermo Iuso se tomó más de la mitad de la botella mientras Lezano y Paula leyeron; algo que les habrá tomado (cuak) unos 35 minutos entre las dos. Para cuando le tocó confesarse, el tipo tenía un pedo para 500 gurkas a punto de tirarse en paracaídas sobre una de las cuevas de Bin Laden.
Con una foto de él a los veintipico abrazado a una sueca que no se había podido coger y un cartelito que decía "yo fui un pelotudo" habló, como pudo, como le enseñaron sus amigos performers, sobre su novia que lo abandonó luego de 5 años de novios. Y lo mal que lo pasó porque El Otro tenía 15 años más que él.
Y todo lo que eso implica, no?Segundo dato: a diferencia de las chicas, Guillermo tenía que improvisar su discurso (ellas leyeron – Paula leyó lo que leyó la otra vez sobre la muerte de su hermana; sí, Erlan, con un par de correcciones, mínimas, eso está más duro que Chiche saliendo del placard: muy bueno), lo que le daba al señor de treintaylargos un tono de verosimilitud, por lo menos, absurdo. Apenas se le entendía aunque a mi me interesaba entender cómo pasó de tomar el vodka puro (en vasito de plástico) a rebajarlo con agua mientras escuchaba a las otras participantes; habrá pensado
no llego ni en pedo (otro cuak).
Después que contó lo mal que lo pasó. Contó que se levantaba minas (pidió disculpas porque se las levantaba muy fácil,
perdón) pero que no podía cogerlas (cogerlas va con g a pedido de Quintín) así que empezó a alquilar putas caras. Muy caras. Y les decía que se pusieran
así, así, así, así que mientras él las miraba, se hacía la paja y les acababa en los pies, en la espalda y demás partes del cuerpo (aclaró que en la espalda calentita, era lo mejor).
Hasta que se aburrió. Y vino lo peor.
Ahora viene algo jodido, insistía.
Y lo largó: tenía una sobrinita de 9 años quien cada vez que lo veía estaba ansiosa por enseñarle cómo besaban los actores en las películas. Entonces, contaba Guillermo patinando las erres y mareado como King Kong en la torre, dice que se tiraban en un puf de arena y que, a sus 25 años, se besaba con su sobrinita de 9 porque quería aprender cómo besaban los actores de la televisión.
La abrazaba y nos tirábamos en ese puf. Un día de esos, inventó un jueguito: la clave, tener el pantalón finito. Con el pantalón finito y la pija bien dura, el jueguito con su sobrinita de 9 años era…
Plim
Plim
Plim
Plim
La lectura “se suspendió ahí”.
Szperling, con menos tacto que elefante dentro de un taxi, preguntó al público (luego de callar a Iuso) si la historia que el tipo estaba contando le molestaba a alguien. Obviamente, un amoroso del público dijo a mí me parece que es un reverendo hijo de puta. Otro amoroso preguntó si era verdad. Otro gritó que debería callarse porque era un boludo de mierda. Otro gritó que si era verdad lo cagaba a trompadas. Diego Frenkel gritó, mientras salía de la sala, que si se acercaba a sus hijos lo cortaba en pedazos (Diego, ni te conoce, ponele que sea un pedófilo asesino, ¿vos quién sos? Bueno, bueno, ya se, se sintió afectado. Creo que si Terranova estaba ahí se subía y lo bajaba a los gomazos). Dos amorosos salieron gritando qué pelotudo de mierda, quién se cree que es. Y finalmente las preguntas del público se suspendieron (porque Szperling había dicho ¿alguien tiene alguna pregunta para hacerle a los confesores?).
Szperling, dejando claro que tiene menos tacto que Tyson jugando al Mensú, pidió que no se confundan, que se tranquilicen, que el ciclo invitaba a los artistas a jugar con la ficción, con la realidad, que el “Confesionario” más que a una confesión, invitaba a un artista para que aproveche el ciclo como un disparador y que (tartamudeo de por medio) los que estuvieran en desacuerdo con Guillermo Iuso podrían hablar con él afuera.
Touché. Abrió el paraguas después de prenderlo fuego y se lavó las manos del borracho.
Igual, lo más pelotudo creo que lo pone en su blog:
Confesionario soy yo. Ojo, va de onda, ya saben como soy yo que uso pelotudo y boludo como si fueran muletillas.
A todo esto, Iuso seguía tomando, fiel a su personaje. A su personaje de boludo importante, ¿no es cierto? Porque quiso dárselas de artista y no le salió. En cambio, gritaba a quien quisiera escucharlo
pero qué son? boludos? si hubiera dicho que maté a una persona me hubieran creído porque maté a una persona? soy artista boluda, no entendés? pero qué es ésto?Szperling, esta vez sin mostrar las piernas porque tenía un mantel que se las tapaba, dijo que daba por terminado el ciclo y que los encontraba la próxima. Que prendieran las luces, por favor, que esto se había terminado.
Prendé, prendé, ¿David, se pueden prender las luces?, cortále el micrófono, por favor, cortále.A Szperling siempre se le va de las manos
el invitado y por suerte o desgracia
nunca le había tocado un psicópata pedófilo
Ah, también le agradeció al director del Purgatorio quien, desde primera fila, trataba de pensar cómo mierda podría usar esta noche para su beneficio. Obviamente, así veremos si tiene o no muñeca. Yo creo que la tiene… veremos veremos, después lo sabremos.
Cuando Iuso pasó por la puerta, un grandote de (digamos) zona norte, que medía uno ochenta y tenía cada brazo tan grueso como pierna de rugbier, lo agarró de la espalda, lo levantó en el aire, le sacudió un par de piñas y casi le pega la nuca contra unos escalones que Guillermo pensó, el muy inocente, que atravesaría impune.
Ahora, como dice
Tommy Barban... y le recordé a
Molinette mientras el grandote se hacía el ofendido y trompeaba al borracho:
Grandote, ¿no te enseñó el cornudo de tu viejo que a un borracho no se le pega?Por supuesto que alguien lo rescató de las fauces de la vigilancia macrista y metieron "al artista" en un taxi para que desaparezca.
Algunas ideas al respecto de semejante¿performance?
El Purgatorio organiza esta lectura hace mucho tiempo. Y por cierto, no es muy buena. Lo de ella, salvo las polleras que le quedan como anillo al dedo, es indefendible por donde se lo mire. Por otro lado, no se trata de conducir un programa al mejor estilo Guido Kaszka. No, es cierto. Lo mejor es escuchar una guitarrita acústica y una nueva versión de un tema que ameniza un texto íntimo, confesional, un gesto o ejercicio literario interesante de un/una artista interesante.
En particular, esta lectura, convoca a sentarse en una cómoda silla dónde no pasará absolutamente nada divertido ni estimulante. Todas las noches, salvo honrosas excepciones, el tono fue intimista al punto de la fobia; no hablo muy alto, no digo nada muy jodido, no estimulo demasiado el pensamiento ni discuto sobre lo que estoy haciendo acá.
No me preocupa quedar parcial, sé cuáles fueron las excepciones porque he visto muchas y me han contado de otras.
Lo cierto es que estos martes están llenos de viejos chotos mediocres que no esperan ser sobresaltados con nada muy bravo porque sería inseguro. Y ahora, como Macri es gobernador de la ciudad, se sienten más seguros. Por eso se los ve más seguido en eventos de todo tipo. A los viejos chotos y a los pendejos intolerantes. La intolerancia se puso de moda y al primer cambio de planes te bajan de un tiro ¡por negro!
¿Vos querías saber qué iba a pasar con Macri en el Gobierno?
Es más, me gustaría decir que al Grandote lo cubría el manto de impunidad PRO. Porque sonó a eso. Lo de Iuso no fue impune; no pudo terminar su "perfo" y también le gritaron de todo. Lo del Grandote sí lo fue. Nadie le dijo nada salvo "no, pará" o "soltálo y andá" que, convengamos, no es mucho.
Organizar una lectura no es joda. Lo que tiene de bueno (o lo tuvo un tiempo) Confesionario es que a los artistas que iban les pagaban. Ojo, no les pagaban por escritores. Les pagaban porque el músico no se mueve de su casa si no le pagan un billete, algo, porque es costumbre pagarle a un músico y no a un escritor o fotógrafo o whatever. O sea, los que leían cobraban un billete de puro ojete (perdón la rima).
Lo novedoso y la buena noticia de Confesionario era que "arreglaba" ese entuerto y proponía otra cosa. Un paso adelante en materia de reconocimiento a quien escribía un texto que sería publicado en un libro que tiene mal escritos los apellidos de los autores o está chueco el interior (ojo, todo culpa de la imprenta, el Purgatorio no tiene nada que ver), o no está en un precio accesible (¿30 points un libro auspiciado por un CC dependiente del Estado?)
La organización de Confesionario es un queso: sin luces, sin proyectores, sin sonido como la gente, sin ideas en la entrevista con el autor. Un desaprovechamiento total de un lindo espacio como la Sala Abuelas de Plaza de Mayo que quieras o no, está bueno. Ni siquiera son puntuales... algo que se supone se le puede exigir al Purgatorio.
¿Por qué soy tan exigente?
Por resentido, obvio: porque a la gente que organiza esas lecturas les pagan por hacerlo y porque podrían convocar a técnicos que de verdad quieran trabajar para un buen espectáculo. Y porque me da bronca ir al
Pachamama y ver que los técnicos de ese lugar no reciben un centavo por un espectáculo muy bien ambientado. O la gente del
Ciclo Carne Argentina, que en sus memorables noches de Mantis, tampoco cobran un peso por las puestas hermosas que hacen.
Pero no seamos maricones.
A llorar a la Iglesia.
Lo que queda de la noche es muy interesante. Un periodista cultural conocido estuvo tomando notas y estoy esperando ansioso lo que dirá al respecto. Tampoco me entusiasmo, no es joda escribir un post así de largo y que la gente se cope a leer y eso se entiende para los medios.
A mí me entusiasma haber estado ahí, pensando qué escribir, pensando qué decir y pensando cómo podrían mejorarse algunas otras cosas... todo muy correctamente, por supuesto.