viernes, diciembre 14, 2007

Sentíme un cachito

Decidís contarlo. Porque es lo que pensás. Porque a vos nadie te obliga a escribir y sos libre as a bird. Porque el último que te calló se está haciendo buches para higienizar su boca porque así le dura más la dentadura postiza. Entonces te exponés, creás una imagen o la robás de internet. Te ponés a contar. Otros opinan. Otros que conocés y otros que no conocés. Y los que conocés también se disfrazan para comentar. Eso lo sabés.
Eso lo sabemos todos.
Eso lo hacemos todos.

Agarrás una mandarina y te la llevás a la boca, sin sacarle la cáscara, y la masticás de un mordisco violento. Y mordés y mordés. Y mordés.

Así se siente cuando uno viene y te ofrece lo mejor de sí; su sinceridad. Y te mata. Te liquida. Te arruina porque no querés que sean sinceros; ya venías siendo hipócrita, por qué no la seguís, te preguntás. Pero no lo podés decir. Porque al rato le sentís el dulce a la mandarina y decís bueh, ya va a pasar; un mordisco no se le niega a ningún sediento. Y te escuchan y te dicen pero eso es contradictorio con lo que dijiste aquella vez que tenía que ver con matar a todos los escritores mayores de 40 años porque te parecían unos viejos chotos de mierda.
Y vos pensás en cómo mierda se te ocurrió semejante pelotudez. Entonces recordás que estaba bueno pelear un poquito porque si no la conversación te abría grietas en las patas y las raíces te iban a exprimir el jugo de tus ojos. Querías hacerte el canchero. Querías ser un Capo y terminaste siendo el Masca Pitos. Escuchás que te dicen que sos malo y con eso está todo bien porque ya lo sabías. Lo que te llamaba la atención era por qué no se avivaron antes.


Y viene uno.


Y viene otro.


Y el que nunca se sintió luzer que arroje la primera piedra.


Siempre arriba. Siempre bien. Siempre sonrisas. Siempre con pilas. Siempre con energía. Siempre con ideas. Siempre agradable. Siempre disponible. Siempre expuesto. Siempre una onda. Siempre un texto. Siempre un buen amigo. Siempre un hombro fuerte.

Y te preguntaste qué quiere decir Siempre.
Y volcaste.
Ahora no te podés levantar de la cama. Estás aburrido. Estás cansado de dormir cucharita con la almohada. Tenés olor a vaca en la boca. Tenés olor a caca en la cabeza. Te duele el estómago de tantas mentiras. Tenés ganas de partir un chacho con los dientes.
Y suena Echoes, silence, patience & grace.
echoes and silence
patience and grace
all of these moments
i'll never replace
no fear of my heart
absence of faith

All I want is to be home
Contas eso, entonces. Contás que todo es complejo, diverso y denso. Contás que puede ser, que ya lo sabés que sos triste/tristísimo.
Ves un cuadro y decís por qué no lo pinté yo.
Leés un cuento y decís por qué no lo escribí yo.
Escuchás un disco, un cantante, lo mirás mientras baila.
Te sentís un maricón, más débil. No te molesta decirlo porque a las chicas les gusta saberte frágil. Te acarician la cabeza pero el olor a azufre en la boca te aleja. Así no te puedo cuidar, cerrá la boca, enano. Sentíme un cachito: yo no soy ningún enano, ¿okey?

Eso, eso. Sos un enano.
Y decís... ¿por qué no?
Arranquemos de ahí.

3 comentarios:

gabu dijo...

Epa! querido "Funes"

Por tramos, éste texto parecía contar algunas de "las cositas" que pasan por mi sentir, mi cráneo y toda su extraña y misteriosa masa.
Parecia contar lo que me pasa

"Pequeño detalle" , no?

Ok, "seguiremos leyendo" a ver si me vuelvo a encontrar por ahi...

Funes dijo...

Siga, siga... que acá me expongo con mucho placer y me da gusto que pase x acá.

Besos.

mery dijo...

me gustó el olor a vaca e la boca...el olor a azufre
es q e mal aliento viene de las entrañas y el azufre huele a todo eso
y a viejo
sentime un cachito esta bueno también