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jueves, septiembre 23, 2010

Resaltador en mano

todo por dos punto
cero
pesos







Hoy salimos con Walter para Rosario. En medio de tanta ida y venida, también terminé el texto para Alemania. Resulta que hay varios alumnos que deberán esperar mi vuelta de los viajes y, para coronar las cuestiones de la fe, mi letra está saliendo cada vez peor.

*

Rosario nao tem fin, habré dicho más de una vez. Y es cierto, cada vez que fui a tirar de la cuerda saqué más de lo que se supone hay en una ciudad. Siempre me sorprende cuando se dice que algunas ciudades son chicas, o cuando los lugareños insisten en las dificultades para encontrar una actividad cultural que los estimule. Rosario no para, ni un segundo. O por lo menos, así lo veo yo. Desde lejos no se ve, dijo alguna vez Andrés. El Festival de Poesía de Rosario es Internacional, lo apoyan casi todos y van los poetas más power que podés encontrar por esos lares. De todas "mofas" (formas), siempre se olvidan de invitar a uno u otro. Sí, es cierto, para qué negarlo; siempre hacen las cosas mal.

*

Siempre que pude escribí crónicas de todo lo que hago, por este problemita de la falta de memoria, que les dije el otro día. Ahora estoy con el viaje a Junín, de hace unas semanas. Fue interesante, ya verán. Y me doy cuenta de que escribir a mano requiere de un esfuerzo mayor al de simplemente armar cronológicamente las palabras en tu cabeza. También hace falta la musculatura de la mano, que los dedos no estén hinchados, una lapicera cómoda, un sitio acolchado para tus posaderas, un sonido ambiente acorde al tono que se quiere contar, algunos olores nobles.
Me han dicho por ahí que las crónicas carecen de sorpresa literaria. Tal vez las mías tengan esa característica. Sin embargo, ahora que estoy queriendo romper con el sentido, con la cronología del decir, con la forma y la formalidad de los oradores (se puede ver El Banderillero, una nouvelle en proceso que apunta hacia ese lado) me doy cierta libertad para irme pal lado del churrete. Y en los anotadores viejos, comparándolos con los nuevos, se ve la tosudez del corset, el prejuicio estilístico, se ve la ridícula y pedante soberbia de escritor que voy limpiando muy de a poco. El que dijo/dice que escribir es fácil, se puede ir a la putísima madre que lo remil parió.

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Salvo en el viaje a la Feria del Libro de Junín, siempre hice pública una especie de carta despedida por si fallecía en un trágico accidente de tránsito en la ruta. Siempre lo hago y aquí está la frase previa a nuestro viaje hacia Rosario: los quiero mucho, se disfruta el sol desde acá (no se preocupen), tengo muchas cosas por lo que no se peleen por la herencia y manden un saludo a la Tromba que le dije que iba a ir a verlo y... bueh, ya ven, no pude llegar.

*

Frankfurt está cada vez más cerca. Pero antes, y para sorpresa de muchos, el Combinado Argentino de Dramaturgos pasará unos días en Roma. Habrá lecturas, performance, teatro, música y charlas sobre Soriano y jóvenes escritores. Literaturas del yo y del ello y mucho pero mucho intercambio. No voy a traer nada; ni de Roma ni de Frankfurt, así que no hinchen. Sí voy a llevar algunos libros y algunas revistas. Obvio que la Funesiana estará presente y un par de cosas más. Una de esas cosas es un texto que pidieron en Alemania: muchachos, dijeron los de la DFB, queremos que hablen sobre los encuentros que hubo entre Argentina y Alemania en los cuatro mundiales. ¿A que no saben sobre cuál escribí? Aviso; era página y media a espacio y medio en Times 12. Digo, por si eso sirve para que adivinen.
Como pueden ver en la foto que lustra el post, NIKE proveyó de botines e indumentaria. Esos que ven ahí son los 41 de Funes en el modelo que (según dicen los muchachos) estaría usando Mascherano en el Barcelona. Los nuestros, claro está, son de cuero plástico (o una verga similar). Los del Gran Masche serían de cuero cuero cuero.

*


miércoles, febrero 24, 2010

Ob – sessions

Publicado en la Contrarreforma #3
marzo − abril 2008


Me preguntaron quién iba a leerme. Yo no supe qué responder. Así que a cada uno que me contestaba el mail le preguntaba quién era. Mandaba mis cuentos y les explicaba que buscaba lectores de una manera no convencional. En el adjunto iba el cuento. Si les gustaba les mandaba más. Si no les gustaba los borraba del mailing.
Eso fue al comienzo. Porque después no explicaba nada. Después mandaba y listo. Era otra etapa. Era otra época; ya se había ido De la Rúa en helicóptero y el papel costaba dos huevos y una patada en la frente.
Con los mails era una historia; algunos ya sabían que te pueden copiar la dirección de correo electrónico desde cualquier mail masivo del tipo salven a las ballenas empetroladas que ya tenemos suficiente aceite para negociar con China y necesitamos levantar el turismo pero sin ballenas no se puede.
Un mail masivo era lo más punk que podías hacer en el mundo virtual. Era como abrir una caja de pandora; miles de respuestas que te decían que quién sos, que te amo, que dedicate al tenis, que ponete un kiosco, que te vendo una playstation, viagra, dildo, calculadoras científicas o teléfonos celulares. Epoca gloriosa donde Crónica te internaba con esas publicidades de 10 minutos. Hoy en día son comunes, no se las valora como antes; ahora dicen que afecta la reproducción de neuronas. Maricones.
Internet es un cúmulo de porquerías que no tiene nombre. Y por ahí empecé a distribuir mis cuentos. Claro, por el chiste fácil: si es el espacio para la porquería, era el lugar ideal para mis textos.
Con paciencia y saliva conquisté corazones y me armé un mailing de lectores que esperaban ansiosos mi texto. ¿Cuánto es paciencia? Paciencia, pensé cuando armé el proyecto, eran 12 años. A mí me costó solo cinco. Cinco años de mi vida recolectando direcciones de mail, enviando invitaciones, sintiendo el rechazo de los que se sentían invadidos, explicando a cada uno el sistema de entrega gratuita de cuentos a través de un simple email. Cinco años aprendiendo a navegar, conociendo los secretos del html y los distintos foros de discusión literaria y weblófila... que no eran muchos. Cinco años en los que trabajar significaba entrar a un cyber con teclados húmedos de pajas colectivas en sitios porno. Cinco años de manejar el Office Word. Cinco años de pelearme con un argentino viviendo en Brasil porque decía que era peor que Maradona hablando de Química. Mi primera úlcera, mi primer polvo por Internet, mis primeras frustradas primeras citas por Internet, mi primera vez por Internet, mi primer primera cita, mi enorme corazón solitario más solitario aún. Oxímoron: mientras más conocido me hacía por Internet, más solo me sentía.
Todavía me preguntaba quién me leería pero ya no interactuaba. Para ese entonces, eran tantos los cuentos enviados que decidí ponerme a seleccionar. Armar mi propia antología, ser mi propio editor. ¡Qué grave error! Porque en la furia de la euforia vi que tenía un libro listo para que una gran editorial me descubriera. Que penoso entusiasmo (aunque es típico, sano; siempre que puedo lo recomiendo). Y después están los que dicen ignorancia es salud. Ignorancia es ignorancia, qué joder. Y de ignorante, gasté mucha suela. Caminé y caminé. Puerta a puerta. Buscaba que se tomen un tiempo para responder por qué. Por qué no era tan bueno. Por qué no merecía publicación si ya tenía mi grupo de lectores; escuchame, 3000 son 3000 acá y en la China donde podrían ser tres millones. Ahora que lo pienso, hoy que se venden apenas 300 ejemplares por cada libro “bueno”, 3000 no es un mal número. Es más, ¡soy un autor! Pero claro, ¿quién me iba a creer?
Hoy pasa lo mismo. Pero todavía no llego a hoy. Todavía estoy en ayer.

Tenía un grave problema. Uno de tantos que tienen tantos que son tontos. Tenía un problema serio: creía que estaba solo en este mundo. Creía que estar solo en este mundo estaba bien. Creía que sentirse bien estando solo, era lo mejor. Qué pedazo de autor al que su soledad no le importa un bledo; ¡es más! ¡lo cree genial!
Error, muñe; diría Casas.
Después me enojaba porque no podía hacer nada. No conocía escritores. No pensaba que hubiera otros con el poder de la palabra. Y los de poder de publicación me parecían poco menos que estrellas de Bollywood. Un desastre. Entonces era un idiota que se veía y creía solo, se sentía bien con eso pero no podía modificar más que un html en una de miles de páginas de Ciudad punto com punto ar que, para colmo, ya no existe más o usan el sistema CCS que no entiendo para nada. Y por otro lado, miraba revistas culturales y decía “esto debe pasar en otro país”, “esto es Europa” refiriéndome a libros, autores, lecturas. Estaba como en una nube de pedos. Me sentía lejísimos.

Y llegaron los blogs.

Nunca había entrado a uno. Y de diseñar en html en una página pedorra (quien quiera buscar la encuentra, por pudor ya no la linkeo más) pasé a pisarla y colgarla en el ángulo en cada tiro libre: diseñar blogs es más fácil que para el Di(o)z agarrar una pelotita de golf y hacer jueguito con los cordones desatados. Siempre digo, en mi arrogancia de pendejo (porque hay que ser arrogante si uno quiere parecer pendejo y levantarse nenas como en su momento lo hice con mi Lunita) que diseñar blogs es para idiotas. Y no, no es para idiotas pero es fácil; hay que prestar atención.

Entonces; blogs.
La mayoría eran diarios de vida, bitácoras, intimistas.

Después me di cuenta; la mitad de los diarios son inventos de un escritor probando. Son inventos de un escritor como D´s manda. Son inventos de personas que juegan a crear personajes. Pero claro, no se puede andar diciendo por ahí que tenés un blog donde ponés que te garchaste a un toro en Santa Fe y Pueyrredón porque ¿qué van a decir tus hijos? ¿Qué va a decir tu editor (en el caso de que seas un autor ya publicado)? ¿Dónde queda tu credibilidad para señoras gordas que te leen en un café sobre Avenida Alvear?
Los blogs para mí fueron una salvación. (Qué buen titular si esto fuera Gente). Fue la salvación porque cuando conocí, ponele que a Fabián Casas, me di cuenta que este mundo es un muy buen lugar para pasarla bien. Hay una frase de él que siempre cito que no importa si es de él o de la vanguardia literaria Open Gallo: antes, en los bares se juntaban para armar una revolución, ahora se juntan para bombardear de comments un post. Y otra que no me olvido: hay muy poco sentido del humor entre los escritores.
La mayoría se pone un poco inflabolas con eso de que “el nuevo mundo sin libros será arrasado por los blogs”. Una imbecilidad que no se por dónde empezar para rebatir. Una forma de atraso comparable a, no recuerdo bien si una revista virtual o un blog, que dijo las lecturas en vivo atrasan. (Sí me acuerdo, pero tengo códigos… otra cosa que habría que enseñar en Puán).
Las lecturas en vivo se transformaron en la transmisión en vivo de un autor que ni en pedo ibas a conocer vos que sos un Indiana Jones de las librerías de saldo. Acá, por lo menos en mi barrio, las lecturas en vivo eran un entuerto surgido de una mente afiebrada que cada tanto no tomaba la pastillita: hoy en día es el lugar a donde tenés que ir para conocer escritores. Hoy en día es el lugar que tenés que ocupar si querés levantarte entre la aburrida y pegajosa cantidad de escritores que ocupan las mesas de editores que están hartos de recibir textos de gente completa y lamentablemente desconocida.
¿Cuántos editores conocés que se arriesguen a levantar de la pila un manuscrito? ¿Cuántos de esos editores (que ya contamos con los dedos de las manos y los pies) tienen la suerte de hallar un escrito más o menos legible o más o menos seductor a nivel comercial? Y para romperte la cabeza; ¿cuántos editores conocés?

Ahí la cagaste. Ahí está la cosa.

Conocer editores no puede ser parte del trabajo del escritor. El trabajo del escritor es escribir. El trabajo del autor es crear una obra. El trabajo del autor es pensar su literatura y la literatura de autores que lo estimulan, interpelan, atraen, aburren, degradan. El trabajo del escritor… El trabajo del escritor también es conocer editores. No seamos ingenuos.

Hace poco, en el escritorio de mi famosa y pequeña editorial, recibí un mail de un pibe que tenía ganas de editar un libro y decía;

Estimado editor general:

El proposito de esta carta electronica es basico y conciso. Me interesaria saber cuales son las posibilidades reales de que su editorial se encarge de la publicacion de un libro de mi autoria. La palabra encargue, no refiere solo a terminos economicos ya que entiendo que es sumamente dificil que una editorail ponga dinero en solventar un libro primerizo de una persona totalmente desconocida.


Al final saludaba y chau pinela. En el mail no decía ni quién era. No decía ni el nombre (la dirección de mail era algo así como rockybalboa1985). No decía si escribía libros de 500 páginas o plaquetas de 30 poemas. No se presentaba y yo no sabía quién era… o peor; él no sabía quién era yo.
Saber a quién le mandás un mail es importante. No podés ser tan queso. Tenés que, por lo menos, evitar las erratas, poner acentos, averiguar si hay editor general o no hay editor general. Tenés que saber si es una editorial de ensayo, narrativa, poesía, lo que venga. Si te cobran para editar, si te pagan por adelantado o te hacen un contrato (en este caso, cuánto dura el contrato), si no te cobran nada, si los libros los venden en librerías o por encargo o por Lulú (tenés que conocer Lulú). Saber si se despegan de la edición o te guardan libros en un depósito a la espera de que los vengan a buscar. Tenés que saber si los distribuyen en tu ciudad o solo en los centros urbanos. Saber si la editorial consigue reseñas en medios gráficos, virtuales o diarios. Y si eso te interesa.
Tenés que saber si el guante que buscás te calza, básicamente.
Y en el camino te vas a dar cuenta quién te da vuelta la cara, quién te inventa datos, quién habla por hablar, quién dice una cosa y hace otra, quién te ayuda desinteresadamente y quién no (es obvio que nadie ayuda desinteresadamente; sabelo).
¿Y quién te dice eso? Nadie. Nadie te cuenta “che, averiguá estas cosas”. Si tenés suerte o le pagás la merca o marihuana a un amigo, por ahí te tira un (un) dato de todos estos. Entonces se hace difícil publicar porque vos no estás para esas cosas, vos estás para escribir y nada más.
Y no. Estás para estas cosas también. Porque cuando ves que otro las hace te querés matar; porque de esa forma publica. No tenés que ser editor, tenés que averiguar, tener los datos. Entonces, en lugar de encabezar el mail con un “editor general”, conseguís un nombre de pila. En lugar de poner “términos económicos” (bah, terminos economicos), ponés si estás o no de acuerdo con el porcentaje que asegura el contrato. Te interesás por tu libro que ya terminaste y que, por supuesto, el editor va a retocar. Y ya oigo comentarios del tipo: al que me toca una coma, se la corto. No, muñe, también pasa que te “retocan”.
Averiguar demuestra interés por la editorial, por el trabajo del editor, porque tu trabajo salga publicado, en hacer las cosas lo mejor, más rápido y beneficiosamente posible. Si vos estás feliz, todos están felices.
Ah, bueno, sos tímidx. Te da vergüenza acercarte y hablar. No sos bueno para charlar con la gente, por eso escribís. Entonces digo, estás cagado. ¡Pero no! ¡Todavía queda otra! Conseguís que un amigo se haga pasar por vos, otro amigo que acerque tus libros al supuesto editor, una amiga seduzca a un editor o editora y le comente tu libro. Y me decís; ah, pero eso no está bien. ¡Y claro que no está bien pero qué te queda! ¿¡Querés editar o no!?
Y no, así no. Entonces quedás afuera.
Duele. Porque de repente surge mi trabajo, el trabajo de otros como yo, que buscamos autores que son ninguneados o autoninguneados y nos reciben con la misma bronca que los ecuatorianos a los colombianos. Nos reciben con recelo. ¿Recelo por qué? ¡Te vengo a leer, boludx! Pero no, porque vos te juntás con ese o con aquél. ¿Y qué tiene que ver? Y lo peor es cuando, regalando tu trabajo, recibís la humillación del sociópata que te dice “eh, pero es re caro tu libro, ¿a quién te comiste?”. ¿A quién me comí? A nadie, me voy a otro lado, no molesto.
Y así pasa. Te alejás, te separás de un grupo en lugar de afianzarlo. Trabajamos separados. Nos quejamos por separado. Porque para eso no faltan caracteres; ¡maten a Planeta! ¡Enciendan Sudamericana!
Por D´s, ¿tanto lío es ponerse de acuerdo?
Y sí, tampoco voy a pecar yo de ingenuo. Pero no abandono el trabajo y entonces sigo leyendo, sigo escribiendo, sigo buscando, pero con actitud de encontrar, no solamente rebotando.
Y vuelvo al principio; ¿quién me va a leer? No sé. Pero está bueno saber, para mí, que trato de que muchos otros lean no solo lo mío (que está buenísimo) sino también lo de otros (que también está requete chupete). Trato de repartir la torta, muchachxs.
Y cuesta.
Pero… te cuento un secreto; me tomo una cerveza y se me pasa.


*

viernes, noviembre 20, 2009

diecinueve horas al palo

[ fragmentos del bloque,
diría Seba K ]


No tardé mucho en olvidarme de semejante misterio. Recibí un llamado que le dio un giro a mi vida como hacía tiempo no me pasaba.
–Hori, ¿sos vos?
–Sí, César, cómo estás... ahora estoy en Pergamino. ¿Está la conchuda por ahí? ¿Podés hablar?
–Hori... le conté de nosotros.
–¿Qué?
–Me puso nervioso, me arrinconó con sus planes sobre tener más hijos. Me empezó a preguntar para cuándo el doctor me iba a dar el alta...
–¡No me digas que le fuiste con ese cuento, mi amor!
–Y cuando le expliqué que no tenía ganas de ser padre otra vez... bueno... imaginarás cómo se puso...
–Claro... la muy conchuda...
–Por eso también te llamo. Ella no es una conchuda, Hori, dejá de decirle así. Mirá, cuando le conté lo que tenía se puso mal pero no me echó ni nada, se preocupó y eso no lo había hecho nadie conmigo.
–¿Qué? ¿Por la infección en la vejiga?
–No tengo una infección en la vejiga, Hori. Eso también es una mentira. Todo es una mentira, por Dios. ¿Cómo te lo explico?
–Ay, César, mirá, cuando te decidas qué enfermedad tenés, llamame mejor. Ahora estoy aprovechando un momento feliz y no quisiera que me lo arruines. ¿Hablamos más tarde?
–Hori... si te llamo es porque no nos vamos a ver más.
–¿Eh? ¿Estás ebrio, César? ¿Qué te pasa?
–No podemos vernos más.
–Pero qué te pasa, loquito. ¿Me mandás esos mensajes de masajearme la poronga y ahora te agarra la culpa? ¿Qué te pasa, te podés explicar, por favor? Estoy perdiendo la paciencia.
–Hori... hace seis meses me dio positivo el VIH.
–¿Cómo?
–Y no te lo dije por que los estudios no son 100 % seguros.
–¿No? ¡Son 95% seguros, boludo! Y no me dijiste nada...
–En realidad eso me puso alerta y me fui a ver un médico amigo.
–¿Amigo?
–Uno que conozco hace mucho tiempo, desde la secundaria.
–César, vos no tenés amigos de la secundaria... salvo tu ex novio.
–Bueno, sí... volví a verlo.
–¡La puta madre!
–No grites...
–¡La puta madre!
–Pensá que estaba preocupado, no sabía a quién recurrir... y... para serte sincero... pensé que vos me ibas a dejar...
–Y claro que te iba a dejar, por pelotudo te iba a dejar. Me estuviste forreando estos seis meses, me cojiste todo lo que se te ocurrió y no me dijiste nada...
–No, no...
–Me engañaste como a un... como a un... pero esto no va a quedar así, forro.
–No, pará, Hori... Pará que está todo bien. No es contagioso. Vos no deberías tener nada. De los 5 estudios que me hice después, 4 me dieron negativos.
–¿Cómo negativo el VIH?
–Sí, es la parte rara. Y por lo que te llamo. En realidad Basualdo me pidió que te llame.
–Decile a ese puto que si me lo cruzo en la calle lo piso. Y a vos también, hijo de puta.
–Pará, contestame una sola cosa, nomás.
–Andate a la mierda, hijo de puta.


*

viernes, agosto 14, 2009

Campo Cultural

En ocasión de la 11va. Feria del Libro Independiente y A(miga)

Estuve leyendo tres libros nuevos. Tres autores jóvenes. Tres referentes de las letras, de los antros y de los espacios más establecidos e institucionalizados. Y los tres libros tienen los mismos problemas:

  • Los diálogos están escritos con más de un criterio;
  • Las faltas de ortografía y gramática son muchísimos;
  • Los errores de redacción otros tantos;
  • La conjugación de verbos merece un párrafo aparte de lo mal que están hechos;
  • Hasta las tipografías de los libros están mal diagramadas: dentro de un mismo capítulo hay letras distintas. Insólito.

No te pido que usen perfectamente el guión de los diálogos pero si el personaje se llama Franco, que se llame así; no te lo confundas con Ariel. “Fué”, con acento, no es lo mismo que sin acento. Eso todos lo saben. Ni mucho menos decir “había sido”. La situación no se puede entender si no ponés el verbo que corresponde.
Entonces, me pregunto: ¿qué es ser escritor? ¿Tener alguien que te corrija esos errores? Y no discutamos si cojer va con G como nos enseñaron los españoles que bajaron del barco. Ponelo como quieras, esa discusión es una estupidez bizarra (aunque divertida, si querés). Tampoco discutamos si escribir con el Word de Microsoft (una empresa yanqui) te modifica el lenguaje “español” que querés transmitir porque es una herramienta que no podés dominar y hasta las marcas de la gramática que te enseñaron en la escuela no podés escribirlas. No seamos tan papistas porque te da el ataque y te ponés histérica o histérico. Eso lo dejamos para después.
Ahora, la palabra “viscisitudes” tenés que escribirla bien. “El Gordo Carlos” tiene que ir siempre en mayúscula. ¿Cómo? ¿No lo hacés vos? ¿Quién tiene que hacerlo entonces? ¿Un editor? ¿Pero si “sos solo”? ¿Si ya lo mandaste al concurso literario?
Vos querés ganar pero también que el jurado te corrija las erratas o entiendan qué quisiste decir cuando te confundiste dónde iba el sujeto o el predicado.
Entonces pregunto otra vez: ¿quién es quién en éste mundo?
Viendo el blog de un escritor querido y famoso te das cuenta de que tiene unos errores de ortografía y redacción que mamma mía. Y después leés sus libros y son una pulcritud. ¿Qué pasó ahí? ¿”Quién” pasó por ahí?
Claro, me dice, que se me vean los errores, todo bien, es un blog; el libro te lo entrego impoluto, Papito.
Y tiene razón. El blog pasa. Se olvida. Y menos mal que es virtual porque si fueran de papel o de bolitas, la cantidad de blogs (de los buenos y los malos) nos habrían invadido los bolsillos de afuera para dentro.

Es muy difícil ser escritor. Eso todos lo podemos reconocer. Y no “por culpa de las corporaciones o los grandes grupos editoriales que absorben los espacios de expresión posibles en el campo cultural”, como creen algunos. No es difícil por eso. Es difícil porque hay que aprender muchas cosas para comunicar a través de un libro, para tipearlo y para entenderlo. No te digo que hagas mi camino: barrendero, editor, diseñador gráfico, bicicletero cuando se rompía la bici para hacer los repartos o diariero. No, no. Para eso hay que estudiar. Hay que practicar. Y si el libro que tenés no está, no está. No lo podés sacar. ¿Tenés que corregirlo? Corregílo. ¿Te da paja? ¿Te cansa? Bueno, lo corregís cuando estés con más ganas. No podés publicar un libro con errores porque cuando tenías que solucionarlo no tenías las ganas suficientes. Y no me corras por izquierda. Claro que hay errores que no son errores sino apuestas. Claro que hay tirabuzones de palabras que parecen mal escritas y en realidad están hablando de otra cosa, algo más profundo. Claro que sí. Y tenés mil ejemplos a mano, por supuesto. No te engañes porque a mí no me engañás. Si está mal, está mal. Una cosa es malo y otra cosa es raro. Malitos somos muchos, raritos; hay unos pocos.

La intención de esta reflexión no es posicionarme ni ubicar mi reclamo en un pocillo de oro para que otros vengan a sobarme con respeto. La lucha está en éste momento. Los espacios que hay que ganar ahora son distintos. El escenario político cultural actual ha cambiado. Ya tenemos un lugar donde leer.
¡Pucha, que tenemos treinta lugares distintos por semana para leer!
Ahora hay que leer bien. Hay que escribir bien. Publicar no es el problema. El difícil trabajo que estamos haciendo desde distintos niveles viene acompañado de una gran responsabilidad. Antes vos no tenías dónde ir y nosotros creamos ese espacio. Ahora la gente, (esa pseudo categoría deleznable de la sociología) está pidiendo buenos textos. Buenas historias. Pero no buenas porque se termina la novela con el protagonista bautizando a su hijo después de largos incidentes y aventuras que tuvo que atravesar para poder conquistar el corazón de su amada. No. Buenas por intensas. Buenas porque tienen sangre. Nosotros, más que nadie en éste ambiente, somos los que ponemos la sangre. Los que no tenemos miedo de exponernos. De prender fuego un mechón del pelo para iluminar un cuarto y que todos al mismo tiempo puedan leer aunque sea durante dos importantísimos segundos. Así de creativos y generosos hemos sido.

Hasta acá, señores, les guste o no les guste, hicimos un cambio radical de magnitudes increíbles. Nadie jamás dio dos pesos por nuestros planes y, sin embargo, acá estamos. Contentos y estimulados. Con energías renovadas quién sabe por qué razones. Ingobernables para los duritos y asustadizos. Con la pluma encendida como el primer día.

Pero no alcanza.

Hay que modificar el plan. Hay que retomar el rumbo. Ya que tenemos un montón de posibilidades y espacios, ocupemos esos espacios con la literatura que sólo nosotros podemos hacer. El gran conglomerado de la literatura independiente tiene que dividir los roles.
Dale, si para las fiestas no nos cuesta nada. Uno se para en la puerta y cobra la entrada, otro se para en la barra y cobra el vino, otro se para en la parrilla y entrega los chori. Las chicas agitan, los chicos agitan. Alguno coordina los números, otro se encargará de la limpieza del salón o de echar a los borrachos y hasta evitar las agarradas entre cornudos. ¿Y no me vas a decir que nos costó? Claro que costó aprender a organizar una fiesta, un fiestorro como D´s manda, una gran comilona general hasta las 7 la mañana. Pero ahora ya sabemos hacerlo. Sabemos esperar la fecha, elegir el día. Sabemos un montón de cosas.
Porque saber nos hace más fuertes.

Ahora tenemos que repartir roles para la literatura que estamos logrando mostrar y vender en ésta y subsiguientes ferias y eventos. No podemos ser todos escritores. No podemos leer todas las noches. Hay que rotar. Si no podés hoy, podrás mañana pero en algún momento tenés que corregir tus textos. O trabajar de editor para otro escritor. Y para eso hay que formarse. Hay que estudiar, hay que aprender.

¿Sabés lo que siento? Que este dolor en el ano que le estamos generando a los Nomencladores y Burócratas de esta ciudad no sirve para nada. Siento que hasta acá llegamos. Y me da mucha rabia.
Porque yo los he visto, muchachos.
Los he visto crecer, aprender, organizarse. Los he visto vencer una kilonada de prejuicios. Los he visto gritar cuando no eran oídos y los he visto susurrar para convencer si era necesario. Porque lo creían necesario. Los he visto edificar un criterio. Los he visto construir y darse la cabeza contra la piedra hasta que consiguieron un casco o se curaron el autismo.
Son etapas, claro. Son formas de aprender: por las buenas o por las malas.
Y necesitamos aprovechar este momento. Por las buenas, conmigo siempre. Por las malas, no. Prefiero mirar desde afuera, hablando sólo o con los taraditos que no nos animamos a prender fuego, cagarnos a piñas o escupir botellazos.

El panorama que veo hoy me da mucho vértigo, debo reconocer. Vértigo porque tenemos muchísimo poder y muchísima gente depende de nosotros. Cantidad y cantidad de personas que se meten en un sucucho de San Telmo si decimos “nos vemos ahí”.
Eso es lo que me da miedo. Porque eso es Poder. Y el poder debería ser para los valerosos, los responsables, los “relojitos”. No de los atorrantes. Los chantas nos llevaron por un mal camino en todos los ámbitos y nosotros hemos podido escapar de ellos. Pero si nos vieran hoy, vendrían con los colmillos recién afilados a ver dónde pueden chupar sangre sin cargo. Y tenemos que estar preparados para eso. Hay que aprender a distinguir entre los chantas y los culposos. Entre los sinceros y los arrebatados. Entre los trabajadores y los vividores.
Pero estoy hablando en un nivel muy abstracto.
En una cuestión más real y clara, tenemos que incrementar la cantidad de editores que corrigen los libros que publicamos. A pesar de que no nos paguen por ello. ¿Desde cuándo pensamos que la plata nos da derecho a hacer algún trabajo? El derecho lo ganamos con esfuerzo, creatividad y generosidad. Con los valores que se distinguen hoy de esta gran Feria y de otros proyectos colectivos que nos estimulan, enseñan y retan cuando nos desviamos del camino.
Entonces, hay que trabajar. Tenemos dos o tres buenos editores... y no dan abasto. Hay que facilitarles el camino para que puedan ayudar a la gran cantidad de escritores que estamos leyendo, oyendo y publicando. No es tan errado el comentario que se oye cada vez más seguido entre muchos nuevos invitados a nuestros lugares de exposición: “sí, sí, tienen un lugar, publican, pero son libros escritos con los codos; no te duran dos capítulos en las manos”.
Y acá no estoy hablando de una estética, una elección literaria o política. Galundia, Ioshua, Bonsembiante y Mociulsky no tienen absolutamente nada que ver entre sí. Claro, se cruzan a tomar en el Pachamama. Son amigos, divertidos e inteligentes. Pero cada uno de ellos puede desarrollar un montón de nuevos espacios para sí que no se cruzarán jamás. Y deberían estar acompañados. Que haya más de ellos. Que se codeen con los que están institucionalizados pero también con “los que venimos acá”. Porque también tenemos un montón de cosas para decir.
Todos queremos el libro propio, ¿o no?
Necesitamos crear un nuevo lugar, un lugar de aprendizaje. Un lugar en el que podamos moldear según nuestras necesidades. Armamos una feria en la que venden más de 150 editoriales y de los miles y miles de personas que pasaron y compraron unos libros rescatamos unas decenas que pueden recordar el nombre del escritor leído.
Eso debería ser un dato.
Un llamado de atención.
Un escritor que vende su libro es una puerta a nuestra organización, a nuestra forma de ver el mundo. Y nosotros queremos que entren. Pasen y vean. Más y más personas. Que vengan a mostrar lo que hacen en sus casas, encerrados, temerosos de una Opinión con mayúscula que prolifera con Poder y cero riesgo. Queremos que entren y se estimulen con los escritores, fotógrafos, guitarristas, pintores. Que aprendan a perder el miedo. Que aprendan a salir y conocer. Que aprendan a construir como lo hemos hecho nosotros. Porque si bien hicimos una gran revolución cultural, un gigantesco cambio de aire; esto recién comienza. Ya tenemos lo que necesitábamos para que nos vean.
Ya entramos en sus cabezas y germinamos.
Ahora tenemos que cosechar.


*

viernes, marzo 13, 2009

Novedades

por doquier


Sí, sí, sí
Para muchos empezó el año y para este blog parece que también. Atiborrado de mails con información para colgar en la barra lateral (y casi casi al día) les puedo comentar que me he pasado horas y horas arreglando, tipeando, copiando y pegando. Pero bien, alegre porque sé que sirve. Muchos hacen uso de los fiestorros pero también de las lecturas y convocatorias así que es un trabajo que trae cola.

Funesiana
Hablando de colas, tenemos un montón de libros en proceso de ser untados con el pegamento blanco. Además, muchos libros nuevos y (sí, sí, sí) finalmente sale Autogol. Como todos saben, bajamos a Leonardo Oyola y subimos a Ricardo Romero, por cuestiones que no vienen al caso mencionar (o sería engorroso y diletante). Ahora con todo el power, vamos a iniciar una nueva rueda en la Editorial con libros de muchísimas hojas en pequeño formato. Espero salga prolijo aunque salir saldrá seguro así tengan que pasar 20 años antes.

Pero no hablemos de mis ideas; hablemos de mí
En próximos días aquellos amiguines que se copen estarán recibiendo mail de Los Mudos. Este año, con su variante alocada, incorporamos una banda de música (por ahora se llaman Los Mudos) y el programa de radio que nunca pude tener; con juegos y regalos (como cualquier programa de radio) pero en vivo, con los oyentes a la vista. Habremos de invitarlos a que participen mucho más que en una lectura. Y también, podremos discutir largamente qué tanto nos hemos alejado de lo que habitualmente cualquiera llamaría "lectura". Este próximo miércoles 25 de marzo en el CC ZAS - Moreno 2320 - será presentada la Editorial Funesiana por narradores que nosescuchan.
En abril, presentamos...

Pero no hablemos de mí; hablemos de mis ideas
A encuadernar que se nos acaba el mundo. Se vienen la Flia y demás ferias. El Festipulenta salió de maravillas (y pronto se repite) por lo que tendrán, mis queridos y zarpados compradores, más acceso a los libros de la Funesiana.
Además, la editorial ha incorporado a un ayudante estable, futuro encuadernador y actual poeta, gran amigo; el señor Súper Loyds.
Hacemos extensiva la convocatoria a todos aquellos que quieran colaborar ad-honorem bajo la tutela de Funes y Loyds, para dominar, en unos diez años (aproximadamente) el mundo editorial. La Editorial Funesiana, aunque no lo crean (a veces a mí me cuesta) ha inaugurado oficialmente su oficina ubicada en Juan de Garay 2380.

♪♪♪♫♪♪♪
¡Pasen y vean!
¡Pasen y vean!
¡Hombres y mujeres encuadernando!
¡Pasen y vean!
¡Pasen y vean!
♪♪♪♫♪♪♪

Además
Con Candela estamos ideando una serie de ferias exclusivas de anotadores y libros artesanales (¿dije artesanales? ¡qué grosso! ¡¡Artesanales!!) y sólo artesanales para que además de poder comprar anotadores y libros geniales, ayudar a los que quieren aprender ese hermoso oficio y conocer gente; también se puedan intercambiar ideas, presentar y reconocer escritores y diseñadores o artistas plásticos además de, por supuesto, tomar una birra fresquina.



La semana que viene empieza una nueva era.
Vos... ¿estás preparadx?


- - -
es un viejo slogan
de vendedor
está bueno, no?

nonono, está bien
no respondas


*

martes, noviembre 18, 2008

Escritores

esto fue un sueño
o algo así


estás en una habitación oscura. o eso creés porque sos consciente de que estabas en la cama. no se oyen ruidos. nada. apenas un murmullo, lo que vendría a ser el viento. ¿el viento? ¿adónde estoy? mirás pero no ves. hasta que se hace la luz en un puntito blanco. en el exacto medio. adelante. allá. te concentrás. con las pestañas pinzás los bordes del puntito de luz e intentás abrirlo, agrandarlo. y ahí va. se agranda. se abre. tus pestañas tienen una fuerza bruta. abrís el punto de luz y aparece una gigantesca montaña. una montaña llena de escaleras. una al lado de la otra. escaleras que son la misma roca que son la misma montaña. una montaña con laderas escalonadas. roca. pureza, dureza. senderos de escalones, uno al lado del otro. escaleras con principio y con fin. no se ve la cima de la montaña porque hay nubarrones que la ocultan. grises. oscuros. nubarrones violáceos. algunos relámpagos, en los altos cielos, exhiben la profundidad de las nubes. su negrura de a ratos se condensa en una piña que te pega en los ojos pero si no mirás las nubes no te duelen los ojos. entonces, no mirás. mirás las grandes e interminables escaleras. pareciera que mirás a través de una ventana. afinás la vista, porque algo se mueve en un escalón, y querés saber. algo amorfo. mirás otra escalera. amorfo. amorfo, amorfo, armorfo. allá, por allá y más allá. salís de la ventana. te adelantás. con las pestañas como manos te agarrás de los bordes de la ventana y te asomás para ver mejor. contemplás la majestuosa montaña.
hacia un lado.
hacia el otro.
no tiene fin.
escaleras y más escaleras.
volvés a mirar la roca. amorfos por doquier te generan curiosidad. asomado, en la intemperie, atravesaste la capa de transparente protección y ahora el frío y el viento son mayores. problemas. la cara te arde. el viento es frío y caliente, a la vez. el ruido de truenos ensordece. los relámpagos asustan. uno tras otro. uno tras otro. avanzás. un amorfo gira. ahora sí lo distinguís porque si gira es que de amorfo no tiene nada. es un hombre. sin ojos. que voltea. está desnudo. y tiene una soga gruesa, una cuerda del grosor de un puño, que le rodea el cuello. avanzás. estás cerca pero todo parece lejos. estás lejos pero tu vista te acercó a los truenos, al viento que lastima, a la montaña de escalones. el hombre que giró para verte parece acostado sobre diez escalones. calculás su altura. mirás el final de la soga. un carro. un tacho. un balde. un cajón abierto. no. tampoco. algo así. tiene rueditas. no. algo así. tiene... sus ruedas son cuadradas. el amorfo intenta subir por la escalera, eso era obvio. ves el carro. trabado en un escalón es imposible que suba. con tus pestañas tratás de ayudarlo. se da vuelta y con una mirada, como un hachazo, te aleja. levantás la vista.
amorfos.
por todos lados.
en diversas escaleras individuales avanzan arrastrándose por los escalones desnudos apoyando sus cuerpos desnudos y entendés que algunos amorfos sin ojos son mujeres y entendés que algunos amorfos sin ojos son niños y te parece que vos estás ahí por alguna razón porque si no por qué razón estarías ahí si no es para ayudar a que suban los escalones y pensás que no estás ahí para ayudarlos a que suban los escalones porque esos amorfos no quieren tu ayuda porque te miran mal con párpados agresivos porque ninguno quiere abrir los ojos porque ahora los ves bien y te das cuenta de que quieren cerrar los ojos y arrastrarse bajo el frío viento en la montaña hecha de escalones que los conduce a una cima que no se pude ver porque las violáceas nubes del techo esconden el final de una escalera que no entendés para qué sirve.
¿qué hacés ahí? ¿qué hago ahí?
se te cierran los ojos. aunque tus pestañas luchen los ojos se te cierran. y es oscuro de nuevo.

el frío aumenta.

el ruido aumenta.

un estruendoso golpe en el cielo te despierta.

abrís los ojos. mirás el suelo. ahora sí estás acostado. sobre escalones. hechos de roca. tu cuerpo desnudo se tatúa con una soga gruesa como un puño que te recorre el cuello y mirás el final de la soga y encontrás tu cacharro de ruedas cuadradas que, trabado, no avanza. levantás la vista.

escaleras llenas de amorfos.
y más escaleras.


*

lunes, octubre 06, 2008

)H( Artismo

una reflexión

Samanta Schweblin no tiene blog. Ella escribe, es una persona seria, según dicen y no, no la conozco. Tiene una página web imagino que armada por ella misma porque, según dicen, es diseñadora. Según dicen los periodistas que la entrevistan y las solapas de los libros que publica. Esas pequeñas bio.

¿Por qué puse que Samanta había sacado un blog?
Trato y quiero ser, todos los días, un escritor.
Trato y quiero, todos los días, inventar historias.
Y trato y quiero, todos los días, que se las crean.

Cuando un editor me pregunte si, por lo menos, mis historias son creíbles, les voy a pasar los comentarios del post de Samanta Schweblin. Son cuatro nada más pero algo es algo. Encima, los mensajes de texto no sirven. Esos no los voy a mostrar pero uno decía: "caí como el warnes, guacho". Muy buena frase, me hizo reír un rato largo.
Los que creen que hago promoción, los que flashearon que soy un periodista cultural o que este blog está hecho de citas a eventos culturales van a empezar a equivocarse a partir de ahora.

Sí está hecho, Funes.
Y tenés eventos culturales en el blog.

Tenéi razón.
Pero yo no quiero tener razón como los periodistas culturales ni estar más en la papa. Quiero escribir historias y ser creíble y me pareció la mejor manera de probarlo.

Ojo, por ahí ella tiene un blog
y no te lo dijo.
¿Ella sabe que pusiste eso?

No. Que yo sepa no sabe. Tampoco me escribió ningún mail.

¿No te conoce?

No, claro. Pero tiene mi mail seguro porque una vez chateamos dos líneas.

¿Y qué se dijeron?

-Hola, ¿vos sos Samanta Schweblin, la escritora?
-Sí.
-Ah, mirá, organizo un ciclo literario y quería invitarte porque hacemos lecturas de narrativa y sé que vos escribís narrativa y...
-Mirá, ahora estoy trabajando, ¿podemos usar el chat más tarde para esto? Porque lo uso para trabajar a esta hora.
-Sí, todo bien, claro. Perdón.
-No, no hay problema.

¿Y eso fue todo?

Eso fue todo. No la pude volver a contactar a "la tarde" y después pasó el tiempo y fue. Además, al mes siguiente la invitaron de tres lugares distintos y me cagaron "la convocatoria". Como ya "había conseguido" lugares dónde leer (o la habrán invitado como quise hacerlo en su momento yo y no lo logré de pura paja) y buscaba invitar escritores que no leyeran muy seguido, preferí convocar a otros.

No hace mucho, volví a ponerme en contacto con una persona que quiero mucho. Se llama Luciana Lamothe y la conozco hace como 6 años, ponele. Tiene unas búsquedas que me interesaron siempre. Y unas anécdotas de las que se aprende muchísimo. Es escueta para hablar pero cuando se larga, es un motor fuera de borda, man. El dato curioso que me vinculaba con esta chica de Mercedes, es que cumple años el mismo día que yo. Y varias veces nos juntamos a festejar copa en mano compartiendo los amigos y la fiesta algunos 25 de noviembre.

Ahora, hace muy poco, digamos, volví a contactarme a ella gracias a Cecilia Pavón. Parece que la Pavón recomienda lo que escribe un tal Claudio Iglesias, siempre. Este chico hizo una nota en Radar sobre una muestra de arte en la galería Ruth Benzacar y justamente eran obras de Luciana. Esta semana estaré por ahí, voy a conocer la galería y voy a ver en qué anda la perdida de Luciana. Nos volvimos a escribir a raíz de este hecho así que nos encontraremos a charlar y le voy a contar lo que se me ocurrió a partir del texto de Iglesias quien se estimuló a partir de su muestra Criminal.

Bueno, y Samanta cuando entra, querido.

Ahora.
Resulta que se me ocurrió que, como escritor, puedo mentir.
Decir mentiras está bueno.
Los más optimistas dicen que como escritor se puede ser otras personas y evocar sentimientos jamás sentidos o ajenos sin el menor remordimiento ni peligro hacia uno mismo.
Ahí el problema de los entusiastas optimistas: no querer problemas.
Los problemas están buenos.

Los problemas no están buenos.

Me imaginaba que por mentir, por escribir, por inventar historias, ya nadie tiene problemas, ¿no? Hay dos o tres ejemplos, escritores contemporáneos, que tienen problemas. Ustedes tendrán sus ejemplos, yo tengo los míos. Hoy en día, parece, escribir consiste en contar historias que mi mamá podría decir "ay, qué lindo"; o una señora decir "pero ¡qué! interesante historia", mientras toma el té de manzanilla sin azúcar o con dos gotitas de limón.

¿Entonces vas a empezar a mentir?

Exacto. Como debería haber empezado a mentir desde el principio. Como nunca debí dejar de hacerlo. Me pasa, ahora, que tengo credibilidad. Y claro. Me la paso todo el día, como un monito, haciendo research. Patético. Bah, bien, porque mucha gente se ve beneficiada y eso siempre está bueno. ¿Adónde podés "chequear información" sobre lecturas, por lo menos?

...en el blog de Funes...

Exacto.
Bueno, ya no.
Acá me gustaría que vinieran a buscar ideas. A creerse historias. Me gustaría que vengan creídos de que no me van a creer nada de lo que digo. Y me gustaría tomarlos de las narices y revolearlos de acá para allá.
Por ahora logré que perdieran su tiempo escribiendo comentarios: anónimos, agresivos, resentidos, alegres, estimulantes, agradecidos, whatever.
Como "dice" Samanta Schweblin Los que piensan que ser artista es un trabajo y no un hobbie.
Los que se cagan en la opinión del público aunque dialoguen con él.
Los que sienten con el alma y se exponen con el cuerpo.
Esos quiero imitar.
Quiero convertirme en eso.

Nunca sale al primer tiro. Y no tengo apuro tampoco. Pero me cansé de la del mono. Ahora el que venga acá no va a saber si lo que estoy contando es verdad o es mentira. Con Fede, una vez, pensamos inventar un ciclo literario. Invitar escritores totalmente desconocidos y colocar las fechas en la agendita.

¿otra mentira?

Exacto.
La gente iba a ir pero no iba a encontrar nada. Desde "la numeración no existe" hasta arrastrar multitudes al MALBA diciendo que habían leído "por ahí" (o en el blog de Funes, claro) que hacían una lectura gratis y que te regalaban un vasito de vino. Una vez la hice sin querer. Se la hice a los chicos de El Quinteto. El otro día me hicieron acordar. Los invité a un bar que supuestamente estaba abierto y cuando llegué estaban los cuatro con cara de culo y apoyados en la persiana gris del bar. A mí me pareció gracioso. A ellos no.

¿Para qué mentir si nadie te cree?
¿Para qué hacerte creer que estoy mintiendo si ya sabés que estoy mintiendo? Si ya sabés que estoy tratando de crear una mentira creíble. ¿Adónde está el riesgo? Por ahí los cráneos de la literatura no están en esto y les parece una estupidez. La verdad, me nefrega. Los cráneos saben que acá no tengo nada para ellos. Que no escribo pensando en ellos.
Esos comentaristas anónimos también saben que no escribo para ellos, por eso se molestan. Me los paso por la peluca que no tengo. Y después los tiro.

¿Pero así te van a creer?

Y, por ahora me funcionó las pocas veces que lo hice.
Y si puedo guardar el secreto puedo inventar grossos personajes.

Vamos a ver cómo sale.

Por lo pronto, me quedo contento ahora porque me doy cuenta que todo este post es una mentira. Todo esto que acabo de pensar durante 10 días puede ser mentira. La mentira de la mentira de la mentira de la mentira de la mentira de la mentira de la mentira de la mentira de la mentira.

Quién te dice

Por ahí alguien me cree..


*

domingo, septiembre 14, 2008

Mi blog está en los caños

escrito con fiebre

el otro día, en el pacha, me crucé con una piba que me decía que cada nuevo lector de este blog piensa lo mismo cuando entra: ¿de qué mierda habla este pibe?
me quedé pensando
porque tiene razón, cada vez que entrás al blog te satura la información. algunos ya lo conocen. otros lo van conociendo porque es la cuarta oportunidad que le dan. es cuestión de paciencia. según tengas más o menos paciencia es la cantidad de veces que vas a volver.
en este blog
pasan muchas cosas

y sí, voy a ceder un poco
a lo que me decía esta piba


porque la idea no es bardear pero tampoco hacerlo todo como si los lectores que entran acá fueran unos mogólicos. una cosa es escribir, al costadito, las instrucciones para dejar un comentario (que está perfecto) y otra cosa es hacerse cargo de que cada tanto un anónimo te diga que le chupe la pija... o mejor dicho: que le chupe bien la pija.

hay cosas que son distintas según el ojo con que se lo mire
y según qué ojo mire


entonces, en este blog pasan varias cosas, te decía
es como el largo post de simón sobre el pachamama
voy a escribir un poco para bajar un cambio y otro poco para contarles a los que vienen hace poco y me están dando varias oportunidades. la idea, como siempre digo, es que mientras todo dependa de uno está perfecto: si no depende de mí es preocupante pero si para que algunas cosas mejoren solo hace falta trabajar, bueh, yo trabajo... no soy paja.

por un lado escribo
cuentos
hace mucho tiempo

creo que desde que tengo uso de razón escribo. leía en el página la nota de bruzzone y me tocó un poco cuando dice que empezó en la secundaria y a los tumbos (o eso interpreté).
entonces acá podés encontrar un montón de textos.

por otro lado me gusta que otros lean a los que a mí me parece que hay que leer y, por lo tanto, sin cobrarle un peso a nadie, promociono otros escritores que me parecen unos genios (soy un poco exagerado también) y que están escribiendo ahora. vontrier hace/hacía lo mismo pero con escritores que no necesariamente están escribiendo ahora o no necesariamente son de acá. allá ella, pequeñas diferencias. en su blog, no hay posibilidad de dialogar con el autor porque o es un premio novel que viven el el áfrica profunda o es un japonés que jamás pisó la argentina. con los que linkeo acá puedo armar un fulbito, ir a verlos en un bar o, mejor, escucharlos en una lectura que bien los representa o los muestra como realmente son: escritores.

entonces
lecturas

cuando me di cuenta de que no se podía organizar nada sin pisar las intenciones de otro me pregunté cuántas otras lecturas más habrá que no se conocen en ésta, mi pequeña red de bloggers y lectores que integro. de revisar y salir un poco, como dice vecino, a la real realidad, me avivé de que había miles de sitios y bares y organizadores/operadores/productores de eventos culturales.
a veces es fácil llorar
y decir que no tenés
amigos o gente que estime
lo que hacés
que por eso mismo
no te invitan

eso es porque te gusta quedarte
abrigadito en tu casa
sin trabajar para lo que querés conseguir


por otro lado
después de mucho esfuerzo y plata
ahora la cerveza es cara pero imaginate ir 5 días por semana a una lectura distinta cada día donde todos insisten que te pagues una cerveza
porque si no qué
sino sos un rata, dale ratón copate pagate una cerveza
pero es la quinta en la semana
qué me importa a mí, puto, pagá la cerveza que es la primera de la semana que me invitás a mí
no seas hijo de puta
sí, soy, puto, dale, puto daaaaleeeee

decía
que con mucho esfuerzo y plata
armé una listita de gente que organiza lecturas y les pedí, personalmente o por mail, que me expliquen por qué organizan una lectura, para qué la organizan, en qué consiste cada noche de lecturas en su ciclo, adónde apuntan y qué se yo qué más se te puede ocurrir para contarles a los amigos que visitan mi blog

y con todo eso
armé un pequeño rincón

el rincón de los ciclos literarios
porque si hacés click en las etiquetas

alguien que explique en los comments
qué es una etiqueta, por favor
gracias

vas a poder ver por "boca" de sus organizadores una larga lista de ciclos donde podés ser invitado, podés ver y oír invitados, podés escapar un poco de la mediocridad del fulbito en vivo y en directo de fox o tyc o zafar un poco de la tele

y esto no se dice para los que ya zafan porque estudian o trabajan, eh
porque también están los cosos que trabajan y estudian
que no puedo creer de dónde sacan ganas
pero bien ahí

vas y mirás lo que dicen y si te parece armás uno vos, o visitás los que se pueden visitar o pedís que te inviten a leer. con todos encontré lo mismo: invitar poetas o narradores nuevos, es algo que buscan a dos manos.

ojo
para ir y que te vaya bien
o te inviten de otro lado

te aconsejo que leas bien y aprendas a manejar un micrófono porque muchos de los que leen hoy en día tienen una papa en la boca o se paran a un metro del micrófono y nadie los escucha; te sorprendería saber quién puede y quién no puede leer en vivo. la otra, y si tenés huevos, es leer a capella y confiar en tus dotes actorales. muchos lo hacen y tiene un powerpunk envidiable. otros no son para nada envidiables y, no solo eso, nos quieren hacer creer que son malos escritores... y todo porque leen para el carajo.
en lo que se refiere a ciclos literarios, además, vas a encontrar uno que organizo yo. entonces, en este blog, vas a encontrarte con textos de otros autores que trato de invitar a mi ciclo. busco narrativa, porque para poesía hay demasiados ciclos. hace poco, el amigo raymond me mandó un mail con otros 20 ciclos literarios que no conocía y se hacen en esta ciudad o alrededores y, revisando la lista, noté que casi todos invitan a poetas. está la salvedad del micrófono abierto pero, en mi caso, no lo organizo así porque trato de darles un poco más de prioridad a los que quieren escuchar y no tanto a los que vienen a leer.

sí, sí, me pongo la gorra

y hablando de gorras, también vas a encontrar, en este sitio, referencias al proyecto editorial que se llama editorial funesiana. ahora estoy armando una serie de posts que van a contar mi reciente viaje por rafaela, santa fe. estuve enseñando a encuadernar a mano a los chicos del centro cultural estación esperanza. fue el grupo más numeroso de alumnos que tuve jamás. y también me sorprendió gratamente que hayan aprendido tan rápido. pensá que llegué un domingo a las 4 de la tarde y terminamos a las 9 de la noche hablando de cómo armar una movida para que los libros que hagan tengan circulación y además puedan vender un poco ya que son un grupo que organiza movidas y las paga con el fruto de su trabajo y sin recibir ningún tipo de subsidio.

otra vez
más de uno
se sorprendería

lo que está bueno de viajar es que te encontrás con gente con la misma pasión que uno. a veces parece que estás solo en este mundo abandonado y no es así. ese es un verso de una canción y algunos minusválidos emocionales creen que no hay otra salida. otras veces conviene creer que uno está solo porque de esa manera no te podés organizar.
esclarecedora la entrevista que le hacen a cucurto en la revista mu sobre su trabajo a lo largo y a lo ancho del ambiente literario. hay frases que conmueven y más de uno queda tildado pensando en si será cierto eso de que pensamos que trabajar es ser infeliz cuando en realidad "debería" ser todo lo contrario. se supone que hay que comer, es cierto, pero de ahí a ser feliz por tu trabajo, creo que unos pocos.
y el problema está cuando esos pocos se suben al caballo
o esos muchos descargan el resentimiento donde no deben

pero bueno, esa
es otra discusión
comprá la revista
y fijate que opinás

sale 5 points

en este blog queremos que a la gente le vaya bien y tratamos con el mayor de los respetos a todos sin chuparle las medias a nadie. si no me gusta no me gusta pero eso no quiere decir que me siento habilitado a faltar el respeto. a veces, para la gilada, afino el lápiz y salen cosas que podrían estar en la cloaca pero a partir de este año trato de avisar con tiempo si es así. uno a veces trata de llamar la atención y otras, simplemente, se aburre de decir lo mismo que otros bloggers. a mí me pasa que me aburro rápido.

me jode un poco
que vengas y me preguntes
(antes de decirme que tal no te gusta)
si lo conozco o no lo conozco

trato de conocer a todos
y de todos tengo una opinión
(no conozco ni a la mitad, en serio)
pero si vas a opinar que tal cosa de tal tipo no te gusta
decilo, enzo, no me vengas con que
"por ahí te molesta que no me guste"

cuando escribo en el blog pienso
qué tan largo debería ser un post
de qué hablar
adónde ir con cada texto o reflexión
y siempre me digo lo mismo:
adónde sea

escribo largo y tendido porque me parece que hay un tiempo para todo y que si tal o cual quiere que le explique, le voy a explicar con el tiempo que se merece. acá no hay editores poniendo límites con la cantidad de caracteres ni tampoco hay una fecha límite para entregar nada.

no empieces a llorar que
es muy largo, viejo, eh
que si te parece
te podés ir a
otro perro
con ese hueso

para lo único que sí me pongo las pilas es la agendita de acá a la izquierda. porque muchos no saben hacer prensa y otros creen que por acá pasa la mitad de la población mundial y les parece que, si lo publico, el evento va a ser un éxito. y ni lo uno ni lo otro, obvio. trato de hacer un blog que me guste y con eso nadie se puede meter. si a mí me gusta, creo que a otro le puede gustar.

no busco más lectores
no busco más fama
no busco más plata

si quisiera algo de todo eso, no estaría perdiendo el tiempo en un blog. los blogs no dan plata. ah sí, a maxi o a pato, a los nación apache... algo les da... pero uno tiene la promoción de un diario semanal y el otro es un chabón que viene remando hace años; los apache son varios y de a varios circula más gente. pero tampoco es que ahora se tiran a hacer la plancha. no sé cuánto les pagan pero seguro que no es la gran cosa.
tampoco dan fama.
en el colectivo sigo pagando los 90 centavos que cuesta el boleto mínimo (y eso porque ratoneo 10 centavos siempre) o el taxi que ahora sale un huevo y hay días que me da paja esperar el bondi. ninguno me reconoce en la calle y me dice, eh, funes, te invito una cerveza. mucho menos me hacen notas en los diarios ni consigo entradas gratis al teatro. alguna nota pasó y alguna entrada ligué pero no por la fama del blog, seamos serios.

y si buscara más lectores, decididamente, un blog no es lo que abriría. es mucho tiempo al pedo, no solo de postear, sino también de aprender a postear o aprender a manejar los distintos gadgets que tiene blogger. porque encima, este mundo virtual, debe ser como el nuevo opio de los pueblos. mientras los niñitos del centro de áfrica se cagan de hambre nosotros nos enojamos porque los anónimos nos piden que le chupemos la pija. no no, más lectores así no se consigue. lectores se consigue con un premio literario, una piña a un escritor famoso, siendo "el escritor" de gran hermano, un blog bardero, un video peteando a un rugbier o jugador de fútbol; así se consiguen lectores. en un blog, seguro que no.

y no solo eso
hay que laburarla
años

y todavía no hablé de los chistes que hago. porque me gusta hacer chistes. acá vas a encontrarlos también. varios y de distinta eficacia. algunos son de ñoño, ya lo sé. hay que aflojar un poco las cuerdas. hay que reírse mucho para gozar mejor algunas desgracias. podría ponerme meloso al respecto de leer chistes pero no da. ya suficiente que estés acá, conmigo, navegando este post que parece la ola más alta en una playa australiana.
no no, no nos pongamos melosos.

pongamos que te hablo de el quinteto de la muerte. el próximo van a leer mis textos y me imagino que sacarán algo de internet. todo todo pero todo lo que escribí, salvo dos o tres excepciones, está colgado en internet. supongo que buscaré leer en un lugar en el que se pueda preparar comida y vaya mucha gente. acá también vas a encontrar cosas del quinteto. la historia, anécdotas con ellos, fotos y algún que otro video.

hace rato que no cuelgo crónicas pero cada tanto alguna aparece. sobre los viajes siempre escribo pero eso está en anotadores, de esos que hago con mis propias manos y vendo demasiado baratos. las crónicas de eventos ya no me seducen porque a la mayoría les cae mal... claro, acá no aparecen los comentarios porque uno es un caballero y no va por la vida develando secretos pero me cansaron y ya no me da ganas... todo el tiempo quejándose de que aparece uno más que el otro, o que yo no quiero que me nombres... nenxs parecen... nenxs que buscan un chirlo en la cola.

¿y qué más voy a encontrar en tu blog?

fotos
muchas fotos
dibujos
de los que hago hace poco para aprender a ser da vinci
dudas
mi crisis de los 30
a mi novia y la extraña manera en que nos convertimos en una imprevisible y tentadora pareja
las historias de cuando jugaba al fútbol en deportivo español
las historias de cuando filmé el bonaerense con trapero
las historias de cuando armé mi primer obra de teatro
que nunca se estrenó y para la cual actuaron más de 10 actrices
las historias de cuando era remisero
las historias de cuando era canillita
las historias de cuando era repartidor de empanadas gourmet
las historias de cuando trabajaba en el rojas

a mi sobrino que ya tiene como mil años
a mis hermanos y a mis viejos no los vas a encontrar acá
pero seguro amigos, muchos amigos
que andan y andan y andan
y piden cuerda

porque si la pedís
la tenés

acá hay cuerda para rato


*

jueves, junio 12, 2008

La teoría del hijo de puta

Unos

Suena terrible, ¿no?
Tengo una teoría, hace rato, sobre las personas. No soy de los que dividen a la gente en dos tipos pero existen dos tipos de personas; las que son hijxs de puta y las que no lo son.
Por ahí te ha pasado muy seguido que, ponele, hacés unos fideos de la conchitumá. Entonces, un día, te invitan a comer unos fideos. Y te carcomen el cerebelo toda la cena aclarando que bueno, que no serán tus fideos pero que los hicieron con amor. Al final de la cena y después de tomarse los cuatro vinos que había en la mesa quedan para un próximo encuentro en el que vos aceptaste cocinar los fideos de la conchitumá.
escribo mal y con malas palabras
porque no quiero que me roben
el post y lo pongan en la revista
Cosmopolitan u Oh! La! La!
como ya le ha pasado al amigo Zunini
en varias ocasiones

Ese día llegan los invitados a tu casa con tanto entusiasmo que te cuentan todos los elogios que hicieron de tus manos de Cheff a sus respectivos amigos y te avisan (son amigos, ellos no amenazan) que van a catar con suma atención cada uno de los sabores de tus fideos porque te quieren sacar la ficha, adivinar tus secretos.
Obviamente, no pueden. Ese día los fideos te salen como el anocontranatura de Bernardo Neustadt y los primeros comentarios, después de un silencio atronador, son tristemente desfavorables. Tanto que te ponen mal sus comentarios. Pero prometés una segunda cena.
Y te vuelven a salir como el sereno culo.
La operación se repite dos veces más aunque salen muy bien. Y una quinta sale perfecta. Pero la sexta vez que te proponen hacer fideos vos pensás que ya está, que probemos Ceviche.
-Que no, que tus fideos, mejor...
-Pero me paso dos horas en la cocina...
-Y claro, si te salen perfectos... Dale... llevo el Bonfanti Malbec Roble 2004.
-¿Y cómo lo conseguís si a Baires no lo traen?
-Si vos cocinás, te lo consigo...
Tu mejor receta.
¡Cuántos beneficios que trae!
¡Qué alegría que valoren tu...
...pero hay un límite.
Porque todos tenemos un límite.
Porque es necesario equivocarse.
Otros

A vos te gusta chupar. Pero el hígado te tomó el tiempo y te pegó un gancho que te dobló en dos en el mejor momento de la noche. Todo bien. Una semana de descanso y tólis. Recibís una invitación. Es tu mejor amigo. Está pasando un mal momento. Lo invitás a tu casa porque se acaba de separar; garrón. Cae con un whisky y un kilo de limones.
-Uh, qué trajiste... me vas a matar...
-¿Eh? ¿Por los limones?
Pasa que te puede el pulso y le hacés la segunda. Y otra vez el gancho pero ahora quedás amarillo dos días. Tu novia se sorprende por la facilidad que tenés para decirle que no al Hospital. Y era letal; matar o morir.

Pero seamos más chotos

Tenés que cuidar a tus viejos. Porque están enfermos. Porque sí. Por un mandato social. Si no los cuidás sos un malagradecido y un hijo de puta. Pasan los años y ya tenés la barba de Cristo y mirás la cruz con ganas de que te lleve a mejor vida. No pudiste bancar ninguna mina porque todas te pidieron por favor que hagas la tuya pero tus viejos, en un uppercut sin piedad y con un timming demoledor te dejaban en el horno de tanto recriminar que cómo vamos a hacer para sobrevivir, qué quién nos va a cuidar, que la inseguridad, que tu hermano está en España y se borró, que no seas así, que la puta que los parió a todos.
Y te quedás.
Porque no sos un hijo de puta.

Hablando del asunto

Una vez le dije a Jota. Hace mucho ya.
-No escribas crónicas de los lugares a los que vas.
-¿Por qué, Pitufo Celoso?
-Porque después te van a obligar a que las escribas aunque no quieras.
Yo estuve ahí. Le gritaron con toda el alma y la envidia ¡eh, Jota, escribí una crónica de esto mañana en tu blog!
Esos son unos hijos de puta.
Una cosa es que esté exagerando y me confunda yo. Otra cosa es que te confundas vos. Pero la muy otra cosa es que un tipo que siempre te lee y que sabe que si te gustó el evento al que fuiste le hacés una crónica te pida ¡eh, loco, hacete una crónica o te recago a trompadas!
La crónica la escribo si se me canta el quinto forro de las pelotas, hijo de puta.
Eh... pero cómo le vas a contestar así, che...
es un lector de tu blog...
y un amigo...

Libritos y libretes
cuidate el ojete

-Si escribo algo muy complejo la gente no lo entiende.
-Los best sellers son complejos y se venden a cagar.
-No, nene. Complejo es otra cosa. Estimulante digo yo.
-¿Nuevo?
-No, no. Nuevo, nuevo; no. Es algo así como vanguardista...
-Ah, pero la vanguardia se murió con Federico Klemm, amigo.
-Ya lo sé. Pero me aburre escribir como el culo para que la gente me entienda y me compre los libros.
-Vos no escribís como el culo.
-Mirá, si me vas a chupar las medias, hacé la fila que hay gente con mejor aliento y culo sin celulitis.
-No, no... bueh... no te enojes.
-No, todo bien, qué va. Pero no me chamuyés.
-¿Sabés cuál es el problema? Que piden piden piden pero no dan nada a cambio.
-Puede ser. Igual yo no pido más que un poco de tiempo para mí.
-... no dan nada a cambio, che. Si digo nada es nada.
-Encima si no vendo, no como. Y si cambio o pruebo me lo tiran por el bocho. Pedazo de negocio que hice, ¿no?

No es mala onda

Hace rato que actualizo una agenda que de a poco tiene de todo. Y de todo lo que me gusta o me interesa. A veces me pasa que me olvido de subir alguna fecha. Y otras veces me pasa que no me interesa la gente que va a esa fecha así que no la subo. Es así, soy hincha de Nueva Chicago así que soy re jodido. Pero no soy jodido. Soy buena onda porque mientras pueda te doy una mano. Pero, como diría la maestra Ciruela, ¿cuál es el dicho?
Críííía cueeeervos que te comerán los ooooojos
Bueh, no... en realidad yo pensaba en la otra; les doy la mano y ustedes se toman el codo.
Pero no, yo soy súper macho. A mí nadie blablablablabla...
-Ah, que ortiva que sos.
-Sacate la gorra, topu.
-Andá, garca.
Y te digo; me miro los cordones y me pregunto ¿qué pasó? ¿Cómo llegué a garca de un día para el otro? Algo me pierdo.
Y sí, algo te perdés, Madonna.

Ahora vos

De a ratos me cebo y quiero hacerlo todo y de a ratos me taro y no puedo hacer ni la cama. Entonces pido ayuda. Tengo un amigo que me marca de cerca y cada tanto me dice bajá un cambio. Mi chica es un bastión.
Pero ustedes... ustedes piden piden piden piden (¿cuántos cola de paja habrá en la sala?) y piden. Lo único que saben hacer. Y con todos; no se salva ni tu Mamá.
Hay un blog que se llama Criticar es fácil y está genial. Tiendo a exagerarlo todo y eso también está genial. Porque en los extremos están los límites. Pero yo me pregunto.
O mejor dicho.
Les pregunto a ustedes, mis queridos hijos de puta, ¿nunca les pasó que les hayan tirado de la cuerda hasta romperla?
¿Y qué opinan?
¿Qué les pasó?
Eso es algo que quiero saber.


*

sábado, abril 19, 2008

¡Lo encontré!

foto
Cecilia Salas



Los cumpleaños que organizo cada año, mi cumpleaños, son abiertos al público en general. No es que pongo un aviso en internet o en el rubro 59 de Clarín. Tampoco es que vienen completos desconocidos pero un poco sí. Como no tengo muchos amigos (siempre lo dije) invito a los "conocidos". Algunos de esos, después son amigos. Pero no todos, obvio.
La principal ventaja que tiene es que son inolvidables fiestas de exceso y alcohol. Tengo un par de amigos que disfrutan especialmente de este detalle, no voy a dar nombres (Checho y Nico) porque no da. La otra ventaja es que se cruzan personas de todo tipo: se han formado varias parejas, no han faltado las piñas y hasta algún que otro famoso ha llegado preguntando por "funes" o "lucas" (nombre que figura en la lista de mail o el aviso en el rubro 59-ouch!).
En el 2006 el festejo pasó a mayores: alguien, totalmente alcoholizado, se llevó un matafuegos de la escalera del edificio.
Tuve varios problemas... hasta el lunes pasado.
Justo estaba Cecilia con su cámara, que si no, no me creen.
Muchachxs: encontré el matafuegos.


Así que desde ya, te digo, a vos guacho, que revisás el blog seguido y que también fuiste el autor intelectual del robo del matafuegos del edificio de la calle Mitre:
¡tomá, gato!
¿Y ahora, qué vas a hacer?

martes, abril 15, 2008

Auspicia Linda Goodman


Posee visión y proyección, y su mente está, a menudo, ocupada con grandes ideas, planes, y metas para el futuro. Le interesa lo que es posible y lo que está en el horizonte, más que lo que ya está hecho. El estudio de la filosofía, la religión, la política o la educación le interesan, y le preocupan más las teorías y conceptos que los usos específicos. No tiende a enfocar ningún área concreta y práctica aisladamente; le irrita lidiar con los detalles y particularidades. Tiene un instinto de jugador y disfruta de las empresas especulativas y de nuevos proyectos. Los negocios, la publicidad y la promoción son también áreas de buen porvenir para usted.
-
Usted es muy verbal, comunicativo y ansioso por intercambiar sus ideas y opiniones con los demás. Dice todo lo que está en su mente. Los otros lo ven como alguien lúcido, inteligente y quizás un tanto parlanchín a veces.
-
Tiene una mente aguda y una lengua igual, y ama los debates y discusiones vigorosas. Dice lo que piensa en un estilo claro, decisivo y convincente. Le disgustan las vaguedades y el pensamiento impreciso y es rápido señalando las discrepancias en los argumentos ajenos. A veces, es verbalmente agresivo y abrasivo, y tiende a exagerar su caso o a ofender con su franqueza llana. Puede ser un portavoz, abogado o vendedor muy eficiente. Tiene una aptitud para escribir, particularmente crítica o sátira. Disfruta enormemente de los retos mentales y del trabajo intelectual.
-
Su mente no funciona de forma lógica y lineal y a menudo no puede expresar sus pensamientos en un lenguaje sencillo y cotidiano. Los símbolos, las imágenes, el arte o la música expresan mejor sus ideas. Su fantasía e imaginación le llevan en vuelo a mundos hermosos y extraños, y podría desarrollar la habilidad de transmitir algunas de sus percepciones y compartirlas, escribiendo ficción, la letra de canciones, o poesía. Es sensible a las pequeñeces y posee intuición o capacidades psíquicas, pero se puede confundir entre su imaginación y verdadera percepción. Tiene una fuerte inclinación hacia lo ideal y místico y tiene gran dificultad para fijar su atención en actividades mundanas y prácticas. Le atraen poderosamente los temas metafísicos y espirituales.
-
Su mente es profunda y penetrante y le interesa todo lo secreto, lo misterioso o lo oculto, incluyendo los aspectos más profundos de la psiquis humana. Posee una aptitud para la investigación privada, la psicología, y el trabajo de campo. También le atraen los estudios de lo esotérico y lo oculto.


*

sábado, abril 12, 2008

Garrón

Un pequeño garrón puede ser ponerte una etiqueta, en el blog, para administrar esa clase de posts que hablan de vos, que hablan de lo que pensás, que hablan de tu esencia... y la titules ADN. Justo justo antes de que aparezca un suplemento cultural que se llama así. Garrón es porque ahora tengo que cambiar todo para que no se confundan y crean que "reflexiono" sobre el suplemento. ¿Cómo le pongo a esa etiqueta nueva?

jueves, febrero 21, 2008

Gitanes

Qué clase de amigo te regala cigarrillos. Qué clase de amigo no sabe que dejaste de fumar. Qué clase de amigo te regala el vicio que tanto trabajás para abandonar. Porque es abandono la palabra. Abandoné nuestra amistad y me olvidé que preguntar no era tan caro. Y me contás que ya dejaste de fumar. Que seis meses es un montón. Y yo como un idiota con una caja de Gitanes sin filtro.
No se lo merece la caja. No se lo merece quien me regaló la caja. No se lo merece nuestra amistad. No te lo merecés vos.
Y con esa ternura que da gusto hablarte, amigo, me decís que bueno, que tampoco es que lo vas a dejar, que siempre decís que lo vas a dejar pero nunca cumplís. Manipulando la caja y peleando con el deseo a capa y espada me mirás y tengo esa cara, cara de gorila de circo, cara de hastío, cara de embadurnado en mierda, cara de no puedo evitar ser tan hijo de puta, cara de por favor, no me claves esta en el culo, decíme que no, que ya dejaste, que no querés, decíme que la próxima, decíme que gracias pero no, decíme que soy un boludo, decíme que no te llamo ni te pregunto en qué andás
y acá, luchando
ah, sí?
tratando de dejar de fumar
decíme que no querés, que soy un desubicado, que la próxima pregunto...
pero no
¿qué me decís?
el sábado tengo un cumple, por ahí me fumo uno

miércoles, febrero 06, 2008

miércoles, enero 23, 2008

A mis queridos...

...amigos de inglés:

Vayan al Desnivel... la verdad que se come bárbaro en ese lugar.
Lo conozco y siempre que puedo lo recomiendo... algunos platos son saladitos pero la mayoría son para compartir.

Ah, estoy de vacas, sí, Laura tenei razón.
Estoy parando en casa de Jorge Polanco, un poeta del valpo (Valparaíso, Chile).
Tengo una ardua vida de escritor de veraneo.
Ahora me quedo unos días más en Valpo, y después viajo pa Santiago de Chile. Ahí me reciben otros escritores que me alojarán un par de días más a cambio de que les enseñe a encuadernar. Y luego, viajo a Mendoza, a casa de otro escritor amigo que me estaba alojando que se llama Juan Pablo Souto y que tiene mis vinitos y el resto del equipaje.


Así que supongo volveré pal fin de semana... no se muy bien.
Y peladísimo... without any kind of money.

Por eso, les mando un beso grande y si vuelvo antes del viernes, se los doy yo mismo.
A Pablo no, a Pablo le doy un apretón de manos y un abrazo.
Coquis es como de la familia ya...
Saludos a Leila.

viernes, diciembre 14, 2007

Sentíme un cachito

Decidís contarlo. Porque es lo que pensás. Porque a vos nadie te obliga a escribir y sos libre as a bird. Porque el último que te calló se está haciendo buches para higienizar su boca porque así le dura más la dentadura postiza. Entonces te exponés, creás una imagen o la robás de internet. Te ponés a contar. Otros opinan. Otros que conocés y otros que no conocés. Y los que conocés también se disfrazan para comentar. Eso lo sabés.
Eso lo sabemos todos.
Eso lo hacemos todos.

Agarrás una mandarina y te la llevás a la boca, sin sacarle la cáscara, y la masticás de un mordisco violento. Y mordés y mordés. Y mordés.

Así se siente cuando uno viene y te ofrece lo mejor de sí; su sinceridad. Y te mata. Te liquida. Te arruina porque no querés que sean sinceros; ya venías siendo hipócrita, por qué no la seguís, te preguntás. Pero no lo podés decir. Porque al rato le sentís el dulce a la mandarina y decís bueh, ya va a pasar; un mordisco no se le niega a ningún sediento. Y te escuchan y te dicen pero eso es contradictorio con lo que dijiste aquella vez que tenía que ver con matar a todos los escritores mayores de 40 años porque te parecían unos viejos chotos de mierda.
Y vos pensás en cómo mierda se te ocurrió semejante pelotudez. Entonces recordás que estaba bueno pelear un poquito porque si no la conversación te abría grietas en las patas y las raíces te iban a exprimir el jugo de tus ojos. Querías hacerte el canchero. Querías ser un Capo y terminaste siendo el Masca Pitos. Escuchás que te dicen que sos malo y con eso está todo bien porque ya lo sabías. Lo que te llamaba la atención era por qué no se avivaron antes.


Y viene uno.


Y viene otro.


Y el que nunca se sintió luzer que arroje la primera piedra.


Siempre arriba. Siempre bien. Siempre sonrisas. Siempre con pilas. Siempre con energía. Siempre con ideas. Siempre agradable. Siempre disponible. Siempre expuesto. Siempre una onda. Siempre un texto. Siempre un buen amigo. Siempre un hombro fuerte.

Y te preguntaste qué quiere decir Siempre.
Y volcaste.
Ahora no te podés levantar de la cama. Estás aburrido. Estás cansado de dormir cucharita con la almohada. Tenés olor a vaca en la boca. Tenés olor a caca en la cabeza. Te duele el estómago de tantas mentiras. Tenés ganas de partir un chacho con los dientes.
Y suena Echoes, silence, patience & grace.
echoes and silence
patience and grace
all of these moments
i'll never replace
no fear of my heart
absence of faith

All I want is to be home
Contas eso, entonces. Contás que todo es complejo, diverso y denso. Contás que puede ser, que ya lo sabés que sos triste/tristísimo.
Ves un cuadro y decís por qué no lo pinté yo.
Leés un cuento y decís por qué no lo escribí yo.
Escuchás un disco, un cantante, lo mirás mientras baila.
Te sentís un maricón, más débil. No te molesta decirlo porque a las chicas les gusta saberte frágil. Te acarician la cabeza pero el olor a azufre en la boca te aleja. Así no te puedo cuidar, cerrá la boca, enano. Sentíme un cachito: yo no soy ningún enano, ¿okey?

Eso, eso. Sos un enano.
Y decís... ¿por qué no?
Arranquemos de ahí.

sábado, noviembre 24, 2007

A destiempo


a veces, cuando no tengo fotos de las fiestas que hago
reviso fotos de otras fiestas en las que estuve
en una de esas
algún gesto aparece repetido
la misma risa el mismo asombro
y entonces comparo fiestas
comparo risas
alguna saldrá airosa
cuando recuerdo que a veces la paso bien
*
gracias por los regalos
gracias por venir
gracias por bailar
gracias por el alcohol
gracias por venir sin preguntar
quién va
*

fotos de la cámara de ML
en el casamiento de Sabri y Lalo