lunes, julio 10, 2006

Fútbol de jueves

Hubo cambio de cancha. Nadie entendió muy bien por qué pero hubo algún cambio. Andrea, la chica de la caja, dice que si no reservamos con ABONO, los jueves podemos llegar a jugar en cualquier cancha… y el drama que eso implica.
Propongo moción: para el ABONO hay que pagar $330 por todo el mes y tenemos cancha asegurada.
Ok… dulce... la nena… $330 pesos… Dejémoslo así. Tampoco es una tragedia que alguna que otra vez juguemos en una cancha distinta.
Miscelaneas
Atajar con gastritis es una experiencia que no se la recomiendo a nadie. De a ratos, los retorcijones que te agarran pueden ser sonoramente inesperados y, por sobre todo, tan desubicados que distraen. “Pero no hablemos más de mí, hablemos de mis ideas”.
Síntesis
Fue desparejo. Ganamos por 3 o 4 goles de diferencia gracias a Messi. Sí, con nosotros, bajado del avión mismo que lo traía desde Madrid o Frankfurt (no pudo aclarar bien) jugó con un yogurt en la mano durante todo el partido, no va a ser cosa que pierda centímetros y energía (muchos periodistas y los hijos de los periodistas dependen de que Messi haga un buen desempeño en cada partido). Por lo tanto, su participación fue gravitante (término de periodista deportivo con clase... trabajadora) para el triunfo. Triunfo paliza.
Parcialidades
Los equipos, aclaro que hice una especial recomendación que mencionaba las potenciales dotes masculino-futbolísticas del niño Messi, eran los siguientes:
Al arco, tirándose pedos (con ruido panzo-intestinales incluídos)… ¡Funes!
De dos, con una garra iluminada y soportando con mucho huevo y timing simoneano… ¡Loyds!
Marcando la pausa, elevando el ritmo del partido y ordenando al equipo, el capitán… ¡Máximo!
Armando, repartiendo y haciendo magia… ¡el niño Messi!
A la espera (esta noche, según sus propias declaraciones, un poco lento) ofreciéndose siempre como alternativa y presionando la salida... ¡Casas el bautista!
Por el equipo contrario y para demostrar que cuando se juega en equipo se puede, estaban los siguientes:
Sir Vladimir Llach
capitán y motor del equipo. Le faltó grito para ordenar como en esos partidos que le saca la cinta de capitán a quién sea (así sea Mike Tyson quien lleve la cinta) y desestructura moralmente al rival. Supo usar sus dotes de velocista (para comparar con el 16 de Inglaterra)
Assassino Barilaro
cuando ataja (cada tanto le toca) tiene "la suerte de los campeones" que le dicen. La jornada no fue tan positiva porque no pudo ofrecerse como salida. Estuvo más pendiente de quitarla que de jugarla. Hacen falta jugadores como él en cada equipo: no teme cortar cabezas de una patada y sabe dar el pase en el momento justo.
El Jefe Incardona
la magia del equipo fue lagunero. Es de esos que aparece con un toque maestro y luego se queda en la mitad como una tuerca más del engranaje del equipo. Cuando se juntó con Ezequiel y Llach, armaron las mejores jugadas desde su pie derecho. Tuvo que pedirla más de lo acostumbrado y es notorio su cambio físico; antes estaba más rápido y entrenado (y estos próximos 3 jueves no estará con nosotros). Lo note menos atrevido que otras noches, se animó poco a su certera pegada.
Ezequiel
otro motorcito. Esta vez (su 2do jueves) estuvo más atolondrado que antes. La marca que tuvo (Máximo) y las limpias intervenciones de Loyds, que escarmientan a cualquiera, no le permitieron usar su arma letal: el tiro de media distancia. Tuvo dos que me fritaron las manos y uno que atajé de puro ojete (para qué esconder la palabra) luego de un desvío en el muslo de Loyds. Debió ser la pausa en la delantera o asistir más a Pedro que puede devolver una pared y dejarte solo o en posición más oportuna, en cambio, estuvo apurado por resolver. La entrega física remontó una noche que pudo haber sido lamentable.
Pedro el Grande
¿quién lo ha visto y quién lo ve? Desde que "cambió botines" y descubrió que la continuidad es uno de los pilares de cualquier futbolista (Aimar es testimonio exclusivo de eso) ha mejorado en todos los aspectos técnicos y, en menor medida, los tácticos. Sin embargo, jugó mucho en la delantera (o sea casi frente a mí) y pude verlo mejor ubicado en las jugadas. Tuvo una que no tiene nombre: de un toque suave hizo que la pelota me esquive pero no pudo esquivar a la base del palo que la devolvió a sus fauces aunque esta vez, ya marcado, apenas pudo sacar un lateral a favor.
Finale
Los equipos juegan mejor en cuanto "equipos" (¿diría Dante Panzeri?). El nuestro logró la diferencia por la empecinada utilización del "toque y toque" que abandonábamos cuando los otros se decidían a jugar en equipo (que es obvio, no fue muy seguido, por suerte para nuestro honor).
Cada vez jugamos mejor pero mientras se juegue para ganar y no para jugar mejor habrá lamentaciones de los dos lados.
Pero Bilardo existe. Y su filosofía también.
So...

2 comentarios:

superloyds dijo...

a llach le gustaria parecerse a zidane pero se parece al pelado moner

Funes dijo...

Moooooner... ¡qué jugador!

¿¡cómo te acordaste!?