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lunes, junio 29, 2009

Segunda carta al ex-Presidente



¿Me estás jodiendo? Perdiste hasta en Santa Cruz. Era cuestión de que te fueras para que te revolearan las urnas por la cabeza. ¿Desde qué lugar vas a decir que siguen haciendo las cosas bien? Salvo que hacer las cosas bien signifique perder el poco poder que ganaste. Pero no. En ningún lugar es bueno perder. Mejor dicho, de ninguna manera está bien perder en Política. En política tenés que ganar. Por lo menos las elecciones en las que participes. Si después el presupuesto no alcanza para todas las provincias o si te chupa un huevo el reclamo de los docentes, por decir algo, es piloteable hasta que entrás en campaña otra vez. Entonces ahí te creen que estás haciendo un esfuerzo grande, que estás trabajando pero se hace difícil, que tenés muchas cosas que resolver y no te alcanza el tiempo. Hasta podés echarle la culpa a la Oposición que por su comportamiento a vos te sale todo mal. Y si no tenés más remedio, le echás la culpa al que te cedió el poder. Pero eso ya es de última. Cuando no te queda valor para enfrentar el futuro y le pedís al pasado que te tire un centro. Y eso sí. Mejor que te crean. Porque sin credibilidad no llegás ni a la esquina. Una campaña en un ambiente hostil hacia tu mera presencia, más que una apuesta o desafío, es suicidio.

Y pasó eso. Te creías Súperman y terminaste siendo el Chavo del Ocho.

Esperar hasta las dos de la mañana para ver si milagrosamente se daba vuelta el resultado fue de looser. Decime que no. Si ya sabías. Lo que me alegra un poco es que no hayas hecho fraude como la otra vez. Cierto, merecida la reverencia. Dejaste que elijan. Algo aprendiste. Vamos a ver cuánto tardás en aprender de esto.

¿Pero sabés qué es lo peor? ¿Lo peor peor de todo?

Por ahí ya lo sabés. Pero por ahí no. Que un corredor de autos, una burócrata sin ideas, dos empresarios y tres o cuatro traidores tengan su cara en la tapa de los diarios no es fruto de sus esfuerzos. Es culpa de los políticos que no hacen lo que deben. Es culpa tuya porque no hacés lo que tendrías que hacer. Nunca hiciste lo que tenías que hacer. Y con eso terminaste convenciendo a la gente de que mejor es votar a un pelotudo con plata que a un político de carrera. Porque tampoco te voy a negar que sos un animal político, chiqui. Pero hacés las cosas como si fueras invencible, pecás de soberbio a cada rato, no aprendiste un carajo de tus maestros ni de los que te trataban de enderezar. ¿Cuánto pensaste que iba a durar? A mí me da un poco de tristeza que el lugar que deberías ocupar vos haciendo las cosas bien lo esté ocupando un hijo de puta que sabe sacarse fotos o conoce el mettier de los pasillos pero no tiene ni idea de cómo administrar un cargo público.

Ahora hay que hacerse cargo. Y por como viene la mano, por cómo sos, por cómo viniste haciendo las cosas es obvio que no te vas a hacer cargo. Es obvio. No me va a sorprender que sigas emperrado. Me sorprendería un poco si te pusieras media pila. Pero tampoco tanto porque sin media pila desaparecés. Así, de una: desaparecés. Vas a tener que ponerte media pila. Y por otro lado tenés más chanchullos que Guillermo Cóppola, Maradona y Cannigia juntos.
Por la “oposición” no te preocupes. Vas a ver que apenas entren al Recinto van a empezar a tirarse de las mechas. Eso también lo sabés. Pino entra sin ideas, con una banda de buitres resentidos que va a tratar de meter palos en la rueda a troche y moche. La otra que desde su silla reconoce frente al canal de cable más importante de la televisión que nunca tuvo intenciones de ofrecerse como candidata; que el partido la mandó y que agradece que la gente confiara en ella. ¿A vos te parece? ¿No nos habían enseñado en la escuela de la transa que eso es cavarse la propia fosa?
Pero claro, vos siempre tenés razón.
Y era tan pero tan fácil hacer las cosas bien. Tan pero tan. Mirá si será fácil que hasta Felipito ligó una cereza. Pero no. Vos te emperrabas en que sos más groso que nadie.

Y así te fue, man.
Perdiste contra el manual. No perdiste contra un cráneo ni contra un especialista en estrategias políticas ni contra un genio. No, no. Perdiste contra un mafioso “vendeacciones”. Un yuppie. Un yonkie de la guita. Un tipo que agarró el manual del buen ciudadano en campaña y te pasó el trapo. ¿Tan cegado estuviste? ¿No la viste venir? ¿O será que no le diste bola a nadie?
Mirá cómo la habrás cagado que hasta Cobos parece presidenciable, tremenda víbora. De los únicos que tenías que cuidarte era de Juez, Binner y Macri. ¿Tanto te costaba ganarles? ¿Qué hiciste? ¿Y ahora? ¿Vas a revisar el concepto de autocrítica?

Ojalá.
Imagino que te desquitarás con nosotros. Nunca nos escuchaste y ahora menos. “Tomen, ¿así que segundo, tercero y hasta cuarto? Ahora van a ver”, estarás pensando. Y sí. A mí también me daría bronca. Habrá que pasar el invierno mientras vos te reís desde adentro de la cabaña sobando una taza con chocolate caliente. Eso TODOS lo saben. Tampoco vas a sorprender. Lo que sería sorprendente es que te hicieras cargo. Y que después hagas lo que tengas que hacer.

De una vez por todas.


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Cuarto oscuro

Boletas de la Elección
Legislativa en
Capital Federal
(adiviná cuál falta)



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