martes, junio 26, 2007

Una semana atrás

Por Clara Anich

Algo de gente en el bar y un taxi que para justo en la puerta. No hace tanto frío…, parece que lo pudieron traer, alguien piensa.

Experimental decidimos llamar a la Noche, experimental por la presentación de la novela de Wapner, por la ♫ de Facundo y Matías, las lecturas de Levín y Vanoli, la conversación con Lamborghini y la presentación conjunta de Funes y la Anich.

Un poco más de gente, cerca de setenta (mil) personas. Luces y los gemelos fantásticos suben al escenario al murmullo de: “Actívense”. Algunas (mil) palabras sobre el género y otras sobre Una novela de mil páginas. Un brevísimo intervalo algo estirado y El Poeta Eminencia, luego de un café entre reparador e informativo, hace su entrada; un paso de baile piruet da comienzo a la lectura de una lira que Leónidas había escrito esa misma tarde.

Después de treinta minutos de conversación con Lamborghini, su lira, su posfacio que no fue prólogo, la genealogía de "las patas en la fuente", anécdotas y alegrías de un libro, algunas preguntas del público, el que había dicho que por octogenario se iba temprano, decidió quedarse hasta el final. Voy a escuchar las lecturas, sonó a sentencia.

Entonces un poco de ♫ experimental, con despliegue de guitarra, computadora y cara de concentración; y el público aprovechó para comer.

And then, el tiempo de las (mil) lecturas cruzadas: primero Levín leyó un texto entre ficción y reflexión sobre la novela de Wapner; y después de la ♫, Vanoli leyó un texto donde Igor y otros personajes de Levín se entrecruzaron en narrativas paralelas.

Más ♫ y ahora sí, lo que la novela se merece: Funes leyó algunas (mil) “páginas” de “Una novela” y habló sobre los dibujos.

Y, como en toda Noche de Alejandría, se sortearon unos cuatro (mil) libros. Rebozante el público de tanto sorteo aplaudió de pie y con cánticos efusivos celebró la presentación a dúo de Fun-Ich o los gemelos fantásticos.

Pero al igual que todas las cosas que terminan sin querer terminar, se hizo un extra, y se oyó más y más ♫, y Carina Chavar y el repetido Funes contaron hasta diez espalda con espalda y empezaron a caminar. Sonó el disparo y el duelo narrativo con la consigna: ¿Qué te regalaron a los quince años?, había empezado.

El público esperó. Por primera vez las mozas del bar dejaron caer sus bandejas. Un muerto, una victoria. Chavar ganó por ballotage y Funes recibió diez balazos.

Y ahí sí, lo que debía llegar a su fin lo hizo y el bar se quedo vacío. Algunos se fueron pensando adónde ir a comer y otros partieron con el rugido en la cabeza. El león se había dejado ver esa noche.

3 comentarios:

sol dijo...

que bueno! me la había perdido y sentía curiosidad por como había resultado la presentación...

Funes dijo...

Sí, hasta hubo "piñas".
Fue genial, el Leónidas se la banca.
Aunque diga Gupnar.

Funes dijo...

Entren al link de Vanoli que
(ahora sí)
está buenísimo!