jueves, octubre 16, 2008

Los detalles

Voçe teim pecas

Es curioso pero uno tiene que aprender a ver y pensar en los detalles. Detalles que parecen expresar la más escondida de las características de lo que sea que se nos cruza en el camino. Por ejemplo, no es un detalle muy pequeño darse cuenta si la chica que te gusta huele bien. Es algo de lo que uno se enamora. Ese aroma que emana. Qué lindo...

Pero también hay otros detalles.
En realidad, creo que todo es detalles.
A partir de los detalles podés ver muchísimo más.
Es como un juego, el arte de la adivinación; del prejuicio.
Más de uno lo debe haber sentido: porque tiene las uñas sucias uno cree que es un/una descuidado/a. Pero es más complejo que eso. Quizás las uñas sucias indiquen trabajo. Indiquen esfuerzo desmedido. O que la barrera del buen gusto por las uñas pulidas ha sido derribada.

Detalles.

Un pibe que juega con los botines nuevos, el pantaloncito planchado, afeitadito, con la camiseta original del club que admira también lo pinta de cuerpo entero.

La chica que siempre dice gracias, permiso y perdón.

El pibe que cede el asiento aún cuando están libres los del fondo; para que la señora embarazada no tenga que caminar hasta allá atrás.

Detalles.

Un blog que tiene el título diseñado con una foto, los comentarios que no dicen "comentarios", sino "pasaron por aquí", "habladores", "chanchitos", "voces", etc. Que tiene los colores combinados o, a propósito, no los tiene.

Los detalles, claramente, demuestran un estilo. El problema que encuentro al momento de observar los detalles es qué nombre ponerle a ese estilo. A qué tipo de personalidad responden ese conjunto de detalles.
Un tipo seseoso es un personaje con un obsceno "detalle" pero otro con la muletilla "quizás" para todo tipo de respuestas no lo es tanto. O aquellos que responden con preguntas. Los que hacen un gesto antes de contestar. Los que piensan con los ojos. Los que hablan sin sorprendernos como si pudiéramos adivinar qué va a decir en la próxima frase.

Detalles.

El pelo. Cómo te acomodás el pelo habla mucho de alguien. Los emo, stones, floggers, ochentosos, rockabillies, dark vendrían a ser los que integran la bolsa de estereotipos. Escribir sobre estereotipos ayuda a que muchos entiendan rápido. Pero creo que entender rápido también ayuda a no pensar. Bah, a que el lector no piense. El que escribe sobre estereotipos factura. No solo en plata. En lectores, en comentarios. Es una manera muy fácil de escribir. Usando los estereotipos.

Nada de está bien o está mal, eh. No, no; eso es para cuando estás insertándote en la sociedad y a los 10 años debés establecer escalas de valores y en la escuela la maestra te explica "como verán, no es recomendable decirle negro de mierda a los morochos".
No, no. Acá no estamos valorando para nada. Los detalles no tienen bandera. Tienen un poder enorme si y solo si hay una mente superior que los apila y analiza para sacar una conclusión.

La cara afeitada no dice nada. Pero si la cara afeitada la tiene un tipo que sale de una mina de carbón con el rostro impoluto, ahí ese detalle toma importancia.
Para escribir hay que usar esos detalles. Agarrarlos, usarlos y tirarlos después. Sin miedo. Sin temor a quedar como un prejuicioso o arribista. El que escribe puede hacer lo que quiera. Y hacer "lo que quieras" te obliga a sorprender con tu propia imaginación. Si vos vas a escribir una frase y ya sé cómo vas a terminarla entonces no estás escribiendo nada. Estás reproduciendo como el tipo de la cabina en el cine. Agarra una cinta que ya sabe dónde poner y exhibe la película. Mucha gente saldrá maravillada pero dos o tres van a saber que la película es de un tipo que no es el proyectorista.

Ser creador no es moco e pavo. Y probar abiertamente, tampoco.

El otro día se me ocurría la metáfora de tomar carrera.
Cuando tomás carrera das dos o tres pasos hacia atrás. Si tu vida fueran solo esos dos microsegundos en los que tomás carrera cualquiera diría que vas para trás y tendrían razón. Solo vos sabés que estás tomando carrera para pegar un salto... o un gran salto. Eso, "la gente" no lo entiende. No se sabe esperar. Todos te piden que avances a cualquier costo. Y no me digas que no.
Hay escritores que publican un libro con sus trabajosas 300 páginas sólo para tomar carrera. Y ellos mismos o, quizás sus admiradores, pretenden que ese trabajo sea tomado como si fuera "el gran salto". Y no es así. Hay que tener huevos para tomar carrera con 300 páginas. Pero también hay que estar medio loco y confundido para decir "y... 300 páginas son 300 páginas... no es joda".
No, claro que no es joda. Pero seamos justos: tampoco es el gran salto. Es un ensayo... larguero. Pero una prueba, una forma de experimento para ver cómo sale.

No hay que pecar de inocentones.
Este lugar en el mundo premia resultado. Bilardos valen más que Menottis. Podés escribir bárbaro pero si la minita aquella tiene las tetas duras o el culo parado: olvidate de que te inviten. Irá ella a exhibirse cual vedette de moda.

Detalles.
Eso; los detalles te arman una cuestión. Y mirar otras cuestiones armadas por gente que uno conoce está buenísimo. Leer está buenísimo. Entender distinto está buenísimo. No muchos pueden. Siempre estás midiendo con una vara (que vendría a ser la que todos tenemos encima) pero se complica cuando a partir de esa vara (que es nuestra y solo nuestra) medimos a los demás. Ojo, el problema no es con "los amigos". El problema es con la gente que tiene responsabilidades de las cuales no se hace cargo. Periodistas que no saben poner un "no, no está bueno", o que no saben decir "falta, le falta mucho".

Sinceridad.
Quizás este tratado sea sobre la sinceridad y era lo que estaba buscando.
Busco sinceridad: ¿alguien tiene?


*

9 comentarios:

magdalena dijo...

Yo, que te leo hace años y nunca nada me movió para dejarte un comentario, hoy te digo, con sinceridad: es tu mejor texto en años!
O eso creo yo.

Franco dijo...

A mí me encantó también este texto.
Y, siguiendo con la figura que usás, yo creo que ser artista es romper la vara, si es posible en la cabeza de los que la enarbolan. Obligar a los que dicen lo que mide cada cosa a inventar modos de medición nuevos y específicos para eso nuevo que hay que descifrar (para ponernos saereanos).
Y conste que no se habla sólo de una vara artística: si no vas a subvertir el concepto de verdad y de realidad y de posibilidad, ¿para qué vas a ser artista?
Para eso (para lo otro) está lleno el mundo de Madonnas.
Hm: me fui al carajo.

Funes dijo...

Adelante, pos...

Siga siga, dijo el juez, Franco!

Anónimo dijo...

recién me desperté y leí este post. Qué lindo...

maría dijo...

boah, muy sincero ! tengo los pelos de punta

Cocó dijo...

Coincido Funes, todo es detalle. ¿Qué ves cuando me ves? Si sos capaz de construir una mirada, tenés un potencial de escritura. Iluminador, estos días que ando con el bicho de la narrativa que me pica por todo el cuerpo.
Saludos desde la provincia.

romina dijo...

todo un gesto, el post. y a lo mejor tampoco acertamos a dar con el sentido, pero qué bueno, qué lindo hallazgo, qué detalle.

romina dijo...

todo un gesto, el post. y a lo mejor tampoco acertamos a dar con el sentido, pero qué bueno, qué lindo hallazgo, qué detalle.

Maguila dijo...

Yo me sumo a magdalena. Cada tanto entro al blog y leo diez o doce post de una, jamás dejo un comentario, pero este texto lo amerita. Muy bueno.
Me quedé pensando además, yo siempre fui más menottista que bilardista, ¿será por eso que a los 34 no emboqué una?
Saludos