viernes, noviembre 14, 2008

El tubo de fin de año

una de tantas
teorías

¿Viste que cuando arrancás el año mirás para adelante y decís, bueh, genial, ahora pilas? Te subís los pantalones, ajustás el cinturón y de ahí en adelante es puro espadeo. A veces con clase, otras con torpeza pero siempre impiadosamente certero. Como dice un amigo, más vale que me cortes la cabeza porque si me levanto te voy a buscar.
Y así, vas tirando, entre Samurais amateurs, tipo de los que se ponen la vincha en el bíceps porque se creen capitanes o mandan afilar la katana porque "si no, no me corta, vistess" o te recitan el libro del guerrero de memoria sin entender de qué goma están hablando. Samurais con canilleras o protector solar. ¡Qué grosso Samurai que soy!
Bueh.
Resulta que llega fin de año y no hay maestro yoda que aguante tanto agite, man. Tonces te ponés las piletas y decís "vamos, Tiburón, se vienen los últimos dos meses, no queda mucho, un poquito más".

Y te metés en el tubo.

Es como que entrás en el tubo, casi con los ojos cerrados, y después mirás el almanaque y es 10 de enero y decís "uy, me perdí las fiestas" justo justo cuando pasa un amigo que te toca el hombro y te dice "no, no, querido, tenías la mamúa de los 20: ¡¡un espectáculo tremendo lo tuyo!!"

¿Cómo puede ser?
Me lo re perdí.

El tubo de fin de año.
Entrás y no salís hasta bien entrado el verano. Por ahí te despertás en alguna playa o montaña, si tenés suerte. Todo por afuera. Nada te pega profundamente, nada te importa mucho porque hoy vas a la presentación de mongo pichu y mañana te metés en una fiesta electrónica, que la pegás justo con un baby shower de mediodía de la prima Kitty para terminar cerca de casa, dormir una siesta y enchufarte al msn con el nick "¿adónde vamos esta noche?" y respondés las 23 ventanitas que te dicen que con ese lomo y esas ganas podés venir a mi casa, a mi fiesta, a mi cumple, a mi graduación, a mi recital o qué se yo... a mi quinta.

-¿Vamos a la pileta?
-¡Uy, dale, hace mil que no voy a una pileta!
-¿No te acordás cuándo fue la última vez?
-No.
-El sábado que viene hace un año.
-¿En serio? ¡Qué memoria!
-¡Fuiste conmigo, salame!
-Uh.

El tubo de fin de año.
También aplicable a la cantidad de alcohol que uno bebe en el mes de diciembre. Todas las botellas condensadas en un gran tubo en el que entran todo tipo de festejos. De martes a domingo es viernes. Los lunes no existen porque el dolor de cabeza, la resaca, el sol, que te pica la espalda porque no llevaste protector, la panza hinchada, los ojos rojos porque dormiste dos horas y media y te despertó el vecino que llegó en pedo de la fiesta de fin de año de la empresa donde trabaja y no calculó que vos seguís laburando como cualquier carlitos y no tenés fiesta de fin de año porque no te invitan porque no invitan a los que trabajan en negro ¡pero qué hijos de puta! Sí, no me hagás acordar que me clavo un salamín vencido y me leo la Paparazzi de puta a puta.

El tubo de fin de año.
El nene termina el colegio y te empieza a romper las pelotas que circo, que zoológico, que regalo de navidad, que el arbolito este año más grande, que la mar en coche... y tus amigos actores, esos guachos reventados, reponen Alicia en el País de la Maravilla por quincoagésima novena vez pero esta te dicen "loco, todos los años te invito; pagá la entrada una vez" y no te podés negar porque abusaste siempre de su amistad y si no fuera por ellos los pendex de dónde sacan la sonrisa si a vos no te sale un chiste ni que Susana te ponga trescientas lucardas arriba del plato.

Entonces; ¡el tubo de fin de año!
Cerrás los ojos y te ponés.
40 acá
35 allá
¡Vamos a comer! (45 per cápita)
25 pal estacionamiento ("Pasa que fraccionamos cada 8 horas, flaco")
2 para el helado
-Ay... ¿y a mí no me comprás?
Okey, 4 en el helado

Y hacer las cuentas es un garrón.
Ja.
Qué paliza, nene, dice el Bambino y mirás la tele y está comentando la final de la Copa Sudamericana entre Estudiantes e Internacional y vos te pensabas que se refería a vos y decís "sí, Bambi, total, como dice Gentile, me tiraron un caño con una tortuga y no lo pude esquivar". Te comés el último pesto del año.

-Qué rico, ñam ñam.
-Ponele queso.
-Nonay.

El tubo de fin de año.
¡Qué película!
Porque si mirás ahora mismo tu fin de año anterior decís: grosso, ¿todo eso pasó? Y ahora que te acordás te causa gracia, te calienta, te pone meloso, te alegra la tarde.

¡Qué tubo, Fin de Año!
Y así, mirando el almanaque, te corrés un toque, te mirás al espejo y decís "faaaaaa; una cana!" Y yo no te voy a decir dónde puse el espejo ni dónde me encontré la cana pero te juro, fue así, dije "faaaaaa; una cana! ¿Es posible que te salgan canas ahí?"

Y sí, todo es posible.
Y mucho más durante...
...el tubo de fin de año.


*

3 comentarios:

Enzo Maqueira dijo...

Yo una vez tuve una cana en el ombligo. La cuidaba como a un pajarito. La peinaba, la acomodaba entre los otros pelos de la panza... Todas las noches, antes de dormir, miraba la cana en el espejo, le decía "Hasta mañana" y la acostaba contenta junto al ombligo.
Un día desapareció. Quizás es ella misma; mi cana de ombligo que ahora visita tu "ahí" con poco pudor, más puta que nunca.

Sonia dijo...

Habrá más crónicas de la FEA?
Gracias,
La lectora molesta y demandante.

maría dijo...

es posible que alga un lunar también!!!!
ñacañaca