miércoles, diciembre 10, 2008

James Ellroy


[ . . . ] "Pete se internó en los recovecos de la memoria.
Finales de 1949. Entonces llevaba a cabo algunos trabajos complementarios bastante provechosos: vigilante de partidas de cartas y procurador de abortos. El médico que hacía los raspados era su hermano menor, Frank.
Pete se alistó en el cuerpo de Marines de Estados Unidos para conseguir el permiso de residencia. Frank se quedó con la familia en Quebec y entró en la facultad de Medicina.
Pete aprendió a bandearse en sociedad pronto. Frank, tarde.
No hables francés. Habla inglés. Pierde el acento y vete a Estados Unidos.
Frank llegó a Los Ángeles con ansias de dinero. Convalidó sus títulos médicos y abrió su consultorio: abortos y morfina a la venta.
A Frank le encantaban las coristas y las cartas. Le encantaban los maleantes. Le encantaba la partida de póquer de Mickey Cohen los jueves por la noche.
Frank hizo amistad con un atracador llamado Huey Cressmeyer. La madre de Huey dirigía una clínica de raspados en el barrio negro. Huey tenía embarazada a su novia y pidió ayuda a mamá y a Frank. Huey cometió una estupidez y atracó la partida del jueves por la noche. Pete, aquel día, estaba de baja con la gripe.
Mickey dio el contrato a Pete.
A Pete le llegó un soplo: Huey estaba escondido en un apartamento de El Segundo. La casa pertenecía a un pistolero de Jack Dragna.
Mickey odiaba a Jack Dragna. Dobló el precio y dijo a Pete que matara a todos los que estaban en la casa.
14 de diciembre de 1949; nublado y frío.
Pete incendió el escondite con un cóctel molotov. Cuatro siluetas salieron corriendo por la puerta de atrás, tratando de apagar las llamas a manotazos. Pete los abatió a tiros y dejó que se quemaran.
Los periódicos identificaron a los muertos:
Hubert John Cressmeyer, 24 años.
Ruth Mildred Cressmeyer, 56 años.
Linda Jane Camrose, 20 años, embarazada de cuatro meses.
Françoise Bondurant, 27 años, médico y emigrado francoamericano.
Oficialmente, los asesinatos quedaron sin resolver. Pero la historia se filtró entre los que estaban al corriente.
Alguien llamó a su padre, en Quebec, y lo delató. El viejo lo llamó y le rogó que negara la acusación.
Quizá vaciló al hacerlo, o quizá rezumó algún sentimiento de culpabilidad. Aquel mismo día, los viejos se encerraron a inhalar monóxido de carbono."
[ . . . ]
*


América
de James Ellroy
traducción Hernán Sabaté
[ Ediciones B - Colección El Periódico ]


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4 comentarios:

Conjuro dijo...

No lo pude leer, arranca con "Pete", listo, no me pude concentrar.

Rufián Melancólico dijo...

Ese hijo de puta de Ellroy es uno de los mejores escritores vivos. Y es un verdadero hijos de puta.

Funes dijo...

jajajajajajajaja
Conjuro, podés creer que casi pongo "Pit" así como para quitarle un poco el asunto de la... bueh... eso...


Y la traducción está presentable, Rufián! No sabés qué alivio eso. Tanto gilipollas arruina a cualquier buen escritor.

Pablo Lezcano dijo...

agregale una r al final