lunes, febrero 21, 2011

Querido Tony

foto
nueve
de
julio

el día después del 25 de mayo
de 2010


No es que uno no quiera entrar en detalles escabrosos. No es que uno tenga ganas de pelear. A veces, ni siquiera es que uno tenga algo para decir. Pero ya ves, Tony, las cosas no son como parecían ser. El humo de las ciudades, el humo de tus amigos, el humo de tus problemas. Es puro humo, Tony. ¿Te acordás de cuando actuábamos con Garrote? ¿Que buscábamos personajes que sintieran algo? ¿Te acordás de cuánto nos molestaba el humo? Humo, le decías. "Es puro humo, Luquitas, eso no transmite nada, ¿a quién le va a importar? Eso es lo que tenés que pensar, al fin y al cabo; que haya sentimiento, garra, alguna puteada... que le importe a alguien".

Eso.

Me corté un dedo. Me hice mierda. Duele. Tengo sangre seca en el dedo gordo de la mano derecha cada seis horas. Como dice Pasik, es típico de vos. Yo pensaba, sí, hacerme mierda es típico de mí. Ahora está cicatrizando a velocidad caracol. El que quiera puede ver. Es medio asqueroso pero yo sé que te gusta la categoría "asqueroso". De todas formas, como no le importa a nadie, lo puse en una cajita, en un rinconcito de la pieza, en una casa oscura que sólo se abre de noche: si tenés las llaves. Yo te doy la llave si querés pero te aviso, es fea la imagen.

Y no es que uno esté buscando pelear ni nada por el estilo pero cuando te dicen por sms "me rompieron la mandíbula, lu" uno deja de creer que está haciendo algo por este mundo. Uno deja de creer que es importante, deja de pensar que otros son importantes, que las reflexiones sobre por qué no fue a la lectura son una estupidez. O de por qué tantos de tus amigos que te guiaban con links y lecturas ahora analizan los vaivenes de la Casa. "A mi hermano le rompieron la mandíbula para afanarle... y él nunca se resistió ni se hubiera resistido", le digo a mi amiga. "Parece que uno está embarazado", me contesta. Sin mirarme, obvio.

Pero así las cosas, Tony. Las cosas que importan están ocultas en lugares que no pueden ser públicos. Uno, en público, se muestra como un estúpido al que le importan mogoliqueadas. Un imbécil lleno de ruido y de furia, diría Guillermo. En cambio, en casa, estamos preocupados por todos los tratamientos que tendrá que hacer mi hermano, que tendrá dificultades para comer, que la vieja se pone sensible con estas cosas, que vos no vas a poder venir a mi nueva casa a zapar unos blues o cantar tangos... salvo que quieras pasarte unas horas por Lugano.

Eso.

Pasate por Lugano. Mi familia va a saber apreciarte, Tony. A vos que te gusta comer y el buen vino. Mi viejo nos atiende con todos los chiches, mientras vos con tu cara larga y tus chistes cortos nos hacés la vida importante. No te ofendas si me hermano no se puede reír. Igual, algo vamos a inventar con mi otro hermano; es músico y artista plástico. La tiene atada. Seguro que el artista de la familia se inventa algo para que todos nos riamos así no te sentís incómodo, querido Tony. ¿Tipo cuatro, cinco te parece bien? Arrancamos con una facturas, si te parece. Tranqui.


Un abrazo desde la córnea, amigo.
Luquitas

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