lunes, enero 16, 2006

Crónicas # Tres

Hoy volvía de la casa de mis viejos y en el colectivo, en los asientos de esos que miran hacia la parte de atrás del bondi, había una pareja muy enamorada que estaba a los besos. Eran las cuatro de la tarde. Frente a ellos se sentó, cerca del Parque Chacabuco, una pareja de unos cincuenta años, aproximadamente. A esta altura, los jóvenes, estaban muy cachondos. Había mucha gente que envidiaba a los jóvenes que se abrazaban como si fuera la última vez.
En una curva, por el barrio de Almagro, el hombre de cincuenta años que los observaba desde que se sentó, comenzó a increpar a los jóvenes exhibicionistas hasta irritarlos. Decía cosas como "ustedes no pueden hacer eso", "acá no es el lugar", "búsquense un hotel", "basta, obcenos, basta".
El joven, harto de la situación, se quiso levantar para propinarle una serie de golpes al hombre de cincuenta años. El, como respuesta, sacó una navaja y sin ponerse nervioso le ordenó que se sentara.

Cuando todo terminó (la pareja de unos cincuenta años se bajó en México al 3500) una de las testigos de la situación y parte de los moderadores, dijo algo que me sorprendió no solo por la sinceridad que demostraba su reflexión sino por lo que su frase implicaba para mí hoy: "a veces, hay cosas que uno no puede dominar".

¿Será?

3 comentarios:

Lunita dijo...

digamelo a mí...

lolamaar dijo...

funes, decís sinceridad, creo que te referís a sensatez. parecido pero distinto.
enserio pasó esto?
uffffffffffffff
que violento.

Funes dijo...

...en serio pasó... y sí, fue una escena muy violenta...