domingo, abril 16, 2006

Funes, contáte una anécdota

...me preguntó si sabía manejar.
pst... claro, nena, le dije. Si hasta manejé un remis de categoría. Y categoría era categoría. Llevé varias veces al Gerente de Marketing de la Esso y un par de cajetas de YPF, cuentas con las que trabajaba la empresa. Y le conté ésta anécdota (porque me la quería levantar, obviamente):
"Una vez, había mucho tránsito, viernes, insoportable en el centro. Y me dieron dos viajes pegados, un ida y vuelta al Aeroparque. Dos viajes bosta si lo pensás. Se cobran caros, pero podés hacer un viaje a Ramos y traer un Jhonny desde Ezeiza. Esos son más de cien mangos en 2 horas y no incluye las propinas, que son en dólares, en general.
Pero bueno, tenía que llevar a unos uruguayos al Aeroparque y en el check out estaban un poquito demorados. Encima estuve tres horas para estacionar y cuando salieron traían todos los souvenirs del shopping del abasto (que por supuesto, cargaron mis hombros hasta el baúl del mondeo '97 ).
Ahí por costanera, después de la curva por donde derrapó el LAPA tan famoso, el yorugua se pone ameno y comienza con las típicas preguntas... que cuánto hace que trabajás, que qué duro el país, que hay que laburar, que uno siempre se esfuerza y blablabla... cosa que me daba por el quinto forro de las pelotas porque estaba llevando a un tipo que venía de vacaciones por 5 días a gastar lo que yo ganaba en 5 meses. Gajes del oficio.
En un momento, estábamos ahí nomás ya... pero el yorugua se pone inquieto. Claro, hacíamos 5 metros en 5 minutos y cada 5 segundos chistaba con la lengua para inquietarme cosa que me apure.
En un momento, se libera la mano más rápida (veníamos por el segundo carril más rápido) y el tipo ve que queda libre y nadie avanza. Empieza a mirarme con insistencia y en un momento, como al pasar, como si yo estuviera mirando la tele o escuchando Chicago - Almagro, me sugiere ahí tenés un lugarcito, vo, podés adelantarte...
La cara que le puse...
Púrpura se puso el tipo...
Vas a venir a decirme cómo manejar...
A mí...
A papá...
En realidad, podía y lo pensé. Adelantarme por la izquierda como corresponde. Pero cuando miré por el espejito retrovisor, vi uno de esos autitos negros, tipo couppe, que no me acuerdo la marca, que venía a 150 por lo menos. A 150 desde allá atrás, al fondo echando putas. Claro el yorugua no podía ver nada (ni quería saber nada, el quería apurarse, nomás).
Pero me quedé con una bronca... metiéndose en mi laburo. Y le sostuve la mirada. Justo estábamos detenidos detrás de un camión. Y en una de esas, aaaahhh Porche (¡ese, CLARO: ME ACORDE!), el Porche pasó a los chapazos a mi izquierda.
El cagazo del yorugua cuando vio la máquina esa volar a mi lado.
No me habló más.



La nena me miró incrédula:
-¿Te dejó propina?
-20 points. Si le hago caso, me la doy. Y no te la cuento.
-Sí, claro - contestó ella.
Decí que esa noche me dio unos besos, que si no; no la cuento.

5 comentarios:

Lunita dijo...

Funes, keremos violencia!! Vattimo dice que sin violencia no hay obra de arte!! (y no me corra con que "esto no es una obra de arte")

Funes dijo...

Violencia!!! que si le pongo violencia no la cuento...


El próximo va una con violencia, Luna.

Anónimo dijo...

funes... a ver si se aviva... que el blog es anécdota...

mAsako dijo...

che, yo no encontre nada de Franklin ni nada del Go en este post? de cualquier manera es un gran juego y yo tengo "espiritu ludico" segun una psicopedagoga que en realidad no pretendia elogiarme, jaja, pero a mi me encanto la definicion.
saludos,

Funes dijo...

perdón
es acá masako

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