martes, julio 25, 2006

Tarnation by Jonathan Caouette

Todos tienen su película preferida... esa que te hizo llorar, esa que te hizo cambiar de hábitos, esa que te enseñó cuándo hablar cuándo callar cuándo gritar cuándo mirar cuándo saludarl@ cuándo besarl@ cómo besarl@ cuándo abrazarl@ cómo abrazarl@. Esas películas que ves solo y te querés matar. O que las ves acompañado y te querés matar. O que todos se cagan de risa y vos estás concentrado en la imagen, porque fumaste un porro del tamaño del fibrón de Pedro Picapiedra o tenés una sobredosis de antistamínicos y los labios te tiemblan pero no entendés nada o las letras pasan más rápido de lo que podés leer... y te querés matar.

Eso es lo que te pasa. Te sumergís. Dura un rato, un segundo, un minuto, dos... pero no más.

Cuando ves la película y luego el trailer pensás en todo un sinfín de imágenes que te gritan a la cabeza ¡aflojá un poquito! Tener la sensación de que las riendas se te escapan, que la piel te pica y no sabés por qué, la mirada de vaca, los ojos rojos y darte cuenta de que el pie lo apoyaste sobre un plato de salchichas con mostaza. Darte cuenta de las cosas, media hora después, una hora después, al otro día. Tarde.

Jonathan Caouette te cae cuando termina la película. Te explota en la nuca. Te duele toda la semana. Te agita hasta que no podés más. Te tilda. Te consume. Guillermo Hernández dijo que no fuera a verla. No le hice caso. ¿Cuántas películas te cambiaron la vida?

No es una película documental. No es una película personal. No es una película porque no es un video clip, tampoco. No es un llamado desesperado al amor. No es un testimonio de vida. No es la vida de un puto en Manhattan. No está loca como tu madre. No quiere zapallos; ¡la señora no quiere zapallos, que alguien entienda, por favor! No puede soportar el mínimo análisis convencional. No resiste que la comparen. No he visto nada igual. No puedo comprender algunas partes.
La vida de una persona, los 20 años que dura el trabajo del director recopilando films es un poco de todo. Los vicios (dicho por quién ama los vicios) no son eso que muestra. No son eso... me digo y quiero creerme. Quiero estar por encima de la película porque tengo miedo de caer en un living lleno de peluches y almohadones mientras mi hijo me pregunta cuál fue mi primer recuerdo de cuando entré al Neuropsiquiátrico.

Los detalles técnicos no tienen desperdicio. Los clips. Las fotos. La música. Las voces del contestador telefónico. Las películas del grunge y adolescente Jonathan que son horrendas. Que son horrendas, repito. Tienen, dentro del contexto global del film, una fuerza que arrastra cualquier sentimiento de compasión, de piedad. Uno tiende a insultar constantemente sus expresiones. Los giros a veces tan obvios, a veces sorprendentes. Su intimidad. Te obligan a putearlo.
La estructura de texto y sonido ambiente amateur. Cada rincón de la película tiene sus riffs, sus fotos guardadas amarillas, sus memorias.

Es contradictoria. Te hace reír mucho. De lo idiota que es todo. Que el mundo es una porquería ya lo sé, no me vengas a decir que soy un idiota porque me duele la cara de reírme por eso. Que a todos nos sobra creatividad, mirá mi bragueta (que parece un huevo kinder), que la vida hay que vivirla a costa de los esfuerzos, ya me da asco escucharlo, que somos mejor de lo que parecemos me lo dijo una abuela mientras yo le enchufaba un billete falso de diez pesos.
Tarnation no es Paulo Coelho, no es Bucay ni Bestiaria. No tiene optimismo. Pero de a ratos sí. No te dice la posta. No te creas que viene a salvarte la vida. No te viene a cubrir los agujeritos del corazón. No tiene perdón de Dios esta película... y es totalmente atea. O casi.

¿Entonces?

No queda más que mirar mirar mirar mirar mirar y mirar. Dejarse llevar. Ir al Cosmos. Un Cosmos que desaparece como el humo de la última pitada. Argentino Lamas se levantaría de la tumba para aplaudir pero se volvería a morir ante semejante discriminación. Y los cineastas están unidos... já. Claro, porque hay un cine argentino. Porque queremos filmar. Porque nos queremos. Porque nos convenimos los unos a los otros. Pero pagamos un Village más que un Cosmos. Y claro, si es más cómodo, más lindo, a los empleados los tratan peor, les pagan menos, el aire acondicionado funciona mejor, las colas de las promotoras son más duritas, ¡en el Village hay promotoras! y en el Cosmos no, sale más barato con el carnet de estudiante, mejor relación precio - calidad, claro. Entonces, cerremos el Cosmos. Antes, bórrenlo de la lista del Festival de Cine, a ver si lo mancha todavía.

Tarnation habla de cine. No habla de otra cosa. ¿Y quién no ha disfrutado de una película cada vez que habla de cine?

Jonathan Caouette
director - guionista
música original

10 comentarios:

Funes dijo...

Acá hay otra opinión del hasta ahora enemigo público (entrañable) número uno de las reseñas de Molina.

Playmobil Hipotético dijo...

¿somos enemigos? mirá que loco... Independientemente de eso, no sé, si uno se deja llevar tanto por una película, y tiene tantas ganas de entrar en la lógica interna de la película, uno se convierte en un actor y no en un espectador; es una decisión, pero no creo que la merezca tarnation. Al menos, así lo veo yo. (me voy a fumar con mi boquilla minifusor

estrella-distante dijo...

Cuando vi Tarnation lo unico que podia pensar es que no queria saber tanto de una persona. Despues tambien pense que no me interesaba ser receptora involuntaria de la sordidez de una vida. Digo involuntaria, porque yo voy a ver una pelicula, por lo tanto quiero ver artificio. Hasta el documental lo tiene, lo que filtra una camara, ya esta modificado.

Quizas no este adaptada a la (pos)modenidad que la vida requiere ahora, pero a mi me sigue pareciendo que para trasgredir, para cambiar las cosas, hasta para modificar el cine, el pudor es necesario.

Le robo a Playmobil: Caouette, vestite por favor.

Viva Cassavetes.

Funes dijo...

¡Andá... Ninio!
No entiendo... la opinión es desde el lugar en el que estoy después de ver la película, o sea, de espectador. Es obvio que me metí porque la película te mete. Pero decir que es de "actor" tiene otro tono.

No me van a decir que no hace un buen cine al mezclar poéticas... si les impresiona que no se vista pero se bancan un par de películas (ejemplo para estrella - Husbands de Cassavets muestra tres tipos totalmente solos en un alto nivel de poesía y tristeza todo cubierto con un manto de piedad o, para citar, con "pudor necesario") me parece por lo menos contradictorio.
Tendrá para discutirse si da para mostrar a una mina hecha mierda... pero pregunto, ¿qué son, del Opus Dei? Tanto Da Vinchi Guerra hace mal.
Creo que tiene huevos la película.
Pero por otro lado pongo que no te dice la posta... y pensar en ir a sentarse a ver y que no se metan con el espectador o que lo que se diga tenga una verdad irrefutable... por lo menos es naif.

Me parece que habla de cine utilizando herramientas que no se usan muy seguido, a no creer que Jonathan inventó algo porque es un chico lindo con tristeza, nomás.

Emilie dijo...

ahora si me dieron ganas de verla, justo hoy descubrí que la están pasando en el cine belgrano, cerquita de mi trabajo,así que la semana que viene voy a verla, después doy mi opinión.

Emilie dijo...

ahh me olvidaba, Guillermo Hernández para mi es de cuarta.

Estrella-Distante dijo...

Cassavettes hace cine. Se sento, escribio un guion, actuo, edito, etc. Es un compromiso muchisimo mas grande ser actor que ser un voyeur.

De Truffaut podemos decir lo mismo. Antoine Doinel no es mas que su alter ego, pero sigue siendo cine.

Y Caouette es lindo y esta triste, para que negarlo querido Funes, para que negarlo...

Playmobil Hipotético dijo...

a ver, f. no soy del opus dei y he sido de cosas nefastas pero no del opus dei. Pero, si querés tomá el ejemplo del documental ficcionado; ahí se está contando una historia tomando como idea a la realidad; pero la diferencia es que se le da una forma "narrativa" a esa realidad. En Tarnation, no sé si pasa eso. Creo que no.
Y creo que eso de que la ves como espectador no es así justamente porque te metés tanto en la pelicula, que te convertís en el único concepto al que puede gustarle la película: el de amigo de Cahouette, o el de confidente de Cahouette pero no el del espectador que se da cuenta que no es amigo de Cahouette cuando sale del cine

Todas Somos La Maga dijo...

Yo creo que para desentrañar tanto debate el Sr. Playmobil debe reveer la cinta en cuestión, pero en bolas. La cita es en mi casa, Playmobil, cuando guste.
Nahh, chiste chiste. Ya me fui al carajo. Que cosa , che.

paula dijo...

hola funes. gracias al post este, vi tarnation. y me gusto muchisimo!
¿que es esta porkeria de critica de que No narra? hace 1 Cosa muy dificil : narra su historia, su familia. y da ganas de verse hasta el final