lunes, agosto 14, 2006

Inscripciones en el Rojas

Me toca, como todos los cuatrimestres, inscribir e informar alumnos regulares o alumnos nuevos. Lo que tiene de bueno es que surgen historias de todo tipo, charlas y contactos o comentarios y respuestas insólitas al respecto de las inscripciones.
Aquí una muestrita:

Se formó una fila. No había mucha gente hasta ese momento. El problema fue que una señora quería atención "personalizada" porque no había traído los anteojos para leer y el buen hombre se aprestaba a leerle casi la totalidad de los cursos ofrecidos en el área de informática (+ de 60) con sus respectivos días y horarios.
Al rato, otra señora, más caprichosa que la primera, me gritó casi al oído si sabía cuántas vacantes tenía tal curso.
"Señora... ¿no se da cuenta que estoy hablando?"
"Ay, sí, por favor, hacé la fila", dijo la primera.
"Sí, haga la fila", dijo el siguiente en la fila.

Vino una coqueta señora muy atenta en las formas preguntando por cursos de turismo. Tenemos varios, cerca de 20, y ella había pensado que solo era uno así que agarró el cuadernillo con todos los datos y, muy contenta, me dijo que se tomaría un café y leería tranquila para elegir en cuál anotarse.
"Qué envidia, lo bien que me haría un café con este frío", le dije medio sonriente, medio resentido. Ella no me contestó nada. A los 10 minutos viene el mozo del barcito...
"Qué hacés, gato... te andás ganando viejitas... sos un groso vos, eh... tené cuidado que te van a abrochar y después te la tenés que bancar..."
Apoyó un cafecito en mi mesa y me dijo "Te lo invita la señora".

En mi caso, oriento un poco más de lo que informan los folletos, al igual que mi compañera Yanina. A veces, hay información que, por el cripticismo (?) del programa, no se entiende ni mierda de lo que trata el curso. Entonces, ahí estamos Yani y yo diciendo, "bueno, no, en realidad cuando dice "La propuesta se fundamenta en las teorías de la comunicación social y en el análisis práctico de todo el lenguaje corporal y gestual como hecho comunicacional" se refiere a que hacen ejercicios teatrales para liberar algunas trabas, tendés?
"Ah... ahora entiendo", es la respuesta casi siempre.

"¿Me decís el horario del curso?", dijo la señora tirando el cuadernillo con los horarios.
"Acá lo tiene, señora, fíjese que dice horarios y fechas de inicio", aclaré sin mirarla.
"No, no traje los lentes. Leémelo que quiero saber si puedo hacer el curso".
Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Esta vieja chota me viene a decir qué hacer y cómo... está equivocadísima.
"¿Qué me ponés esa cara?", me apuró.
"¿¡Perdón!? Yo le pongo la cara que se me ocurra, lo único que falta, que tenga que pedirle permiso por mi cara", le dije histérica y cortante. Acto seguido le informé con lujo de detalles sobre todo lo que quería hacer.
Me sacan.

Diez de la mañana. Apurada llega una morocha de pelo largo, pinta de oficinista del microcentro, que me dice que en el diario Clarín informan que los cursos son gratis.
"No, para nada. Son todos pagos. Es más, son pagos hace más de 5 años, por lo menos"
"¿Pero cómo? Si el diario dice otra cosa"
"Y... mirá; nosotros no nos vamos a hacer cargo por todo lo que publica ese diario de mierda... con perdón de la expresión."

"¿Te hago una pregunta?", me dijo el adolescente de 18 añitos.
"Sí, dos", típico chiste pelotudo de personal de informes.
"Mirá, me dijeron que acá había cursos y quiero hacer alguno... ¿Vos qué me recomendás?"
No le estaba prestando atención. Había revisado una lista de alumnos que no se habían podido inscribir porque llegaron tarde a las fechas correspondientes y me quedé helado con la mirada perdida pero le puse la mejor onda:
"Mirá... esto es así: tenés dos áreas... pará, ¿es para vos me dijiste? Bueno, el de cultura tiene ¡300 cursos! (le grité) y el de capacitación para el trabajo (mi área) otros ¡250 cursos! (le volví a gritar) ¿A vos qué te parece? ¿Para trabajar o para hacer arte te interesa estar acá?"
"Y mirá, para trabajar no... me interesaría algo de teatro"
"Ah, bien, vamos achicando... buena elección. Yo hice varios cursos de teatro acá. Decíme una cosa, ¿podés revisar la lista y fijarte, por lo menos, cuál te interesa por los horarios que podés hacer?"
"Sí, en realidad... bueno... en realidad quería hacer este... que dice acá un código... es decir, quiero hacer este curso, ¿cómo me anoto?"
"Naaa, ¿en serio me decís? Hubieras empezado por ahí, man"

"Bueno, Yanina, me voy"
"Bueno, cuidáte... descansá que mañana..."
"Sí, ya sé... mañana me rompen el orrrrto", le murmuré porque estaba un señor frente a ella preguntándole cosas. Cuando me alejé de la mesa, empecé a caminar exageradamente abierto de piernas como si me hubieran roto el orto o me hubiera bajado del caballo... a la vista de todos para que todos se rieran.
De lo que no me dí cuenta es que el "señor" que estaba hablando con Yanina tenía muletas.

Me tocó sentarme a infomar con Daniel. Le di la revista Papel para que la lea. Una señora quería averiguar de un curso de su área y le dije "ese chico le informa... ahora... espere que termine de leer ese artículo que necesito su opinión."
La señora, muy amable, esperó. Daniel nunca supo esto.

"Te hago una pregunta..."
"Sí, decíme"
"Si pago la primer cuota para no perder la vacante, ¿después puedo pedir una beca?"
"Flaco, las becas son para quien no puede pagar ni una sola cuota"
"Ah..."

Por ahora son esas, tengo miles más un poco más divertidas o no tanto. Si les interesa, sigo colgando más.

1 comentario:

Marina dijo...

Jaja me haces reir porque estoy laburando en un centro de idiomas y me pasan cosas muy parecidas... mañana o pasado las subo a mi blog, si tenes ganas de leer..
Saludos y un gusto descubrir este blog!