jueves, septiembre 07, 2006

Museo de la Revolución de Martín Kohan

Es muy divertido como se cuela entre tanta repetición, la idea de "obseso" del personaje Marcelo. Hay detalles (la masturbación frente a la tv mexicana) que lo vuelven llevadero aunque previsible (el final lo es). Lo mejor es el relato en primera persona del diario de Tesare, como bien reconoce Marcelo, quien busca un manuscrito misterioso. Otra sorpresa agradable es pasar de un momento a otro (en el tiempo y el espacio) de un renglón a otro sin subtítulos ni capítulos ni separatas convencionales (característica que para algunos empasta la lectura cosa que a mí no me pareció). Hay un interesante timing en la forma del decir que me estimula para contestar con textos que van por ese lado.

Lo que no me gustó de Norma es que sea una puta cara y de repente "sueñe" con que la publicación de los pensamientos de Tesare harán reflexionar a la población sobre las condiciones dadas o que "despertará" las convicciones de aquellos "resignados" que podrían leer el libro que Marcelo viene a buscar. Esa parte es cualquiera. Norma peca de inocente; una mina que zafó de que se la curtan en los 70 y que entrega a un militante levantándoselo en un rincón de Córdoba... Hay un momento que me recuerda a La Broma de Milan Kundera cuando a Tesare le informan que si no se separa de una tal Gabriela (montonera), el partido lo expulsará teniendo que bancarse las consecuencias de lo que eso implica.
Es medio plomazo escuchar la voz de Norma leyendo los apuntes sobre Trotsky, Lenin o Marx. Si entendés algo de Historia hay varias cosas que están buenas. La obsesión de Lenin por el tiempo es lo más jugoso que me quedó a mí (un iletrado con suerte). Vale la pena leerlo aunque no pagarlo... no se si soy claro.

Se nota que tiene mano este Kohan porque usa muchas herramientas sin que se note el esfuerzo y, como dice en la entrevista, se nota que empezó por "los manuscritos".

2 comentarios:

lolamaar dijo...

funes, eso que decís de norma, donde dice que le pasa a norma? -eso de que ella cree que podrá despertar resignados, etc-. No es una ilusión -inocente, quizá- de Marcelo? El diario íntimo de Tesare no existe, es el relato de Norma. El interés por el supuesto relato es de Marcelo y está contado por él, o no?
Besos,
Marina

Funes dijo...

No claro, el diario íntimo es una buena forma de esconder algunas culpas que tiene Norma, un personaje muy complejo y a la vez maravilloso. La inocencia de Marcelo es evidente desde que demora tanto en cogerse a Norma. Es medio perejil, quizás.
Lo que me parecía que contrastaba erroneamente (vamos a decir - con adverbio y todo) creo entender que hasta se lo dijo mientras leía. Pero de todas formas lo chequeo hoy mismo y vuelvo a la carga.

Otro tema: veníte para Alejandría que leo, hoy martes 12.

Besos.