domingo, febrero 11, 2007

Campaña Chicago


No voy a quejarme para nada. Porque los partidos duran 90 min + lo que adicione el colegiado. Pero en cambio, voy a iniciar la lista de injusticias que nos van a enterrar en la B Nacional para que todos vean de qué se trata cuando hablo de que los árbitros juegan contra nuestro humilde club. Hablo de coima, señores. Hablo de corrupción. Pero voy a acumular las pruebas y después dirán su respectiva conclusión.

1era fecha: Racing

El número 2 de la Academia (Gustavo Cabral) tenía una amarilla cuando le hizo un foul a el jugador Donda de Chicago. Fue claramente una jugada de amonestación pero, en este caso - habrá otros, descuiden-, el árbitro del partido Juan Pablo Pompei, decidió perdonarle la pena ya que lo estaría dejando a Racing con 1 jugador menos.
Minuto 40 del 2do tiempo Cabral, que estaba jugando gracias al buen corazón de Pompei, desborda por la derecha y tira el centro que termina en gol.

Decíme una cosa. ¿Por qué?

7 comentarios:

d vigna dijo...

No te metas con la academia, Funes. Si Chicago no se la banca en su propia cancha, no es problema nuestro. Merecen volver a la B Nacional, y vas a ver cuando dentro de unos años se crucen con Cipo... catch yourself, Catalina !!!

Funes dijo...

Mirá, rico... yo te digo una cosa... si no fuera por Pompei... hoy me están sobando el culo, vos y todo Avellaneda...

Funes dijo...

Así que, no te hagás el otro, como dice Migue.

Matías Pailos dijo...

Castigue, Funes, castigue. Pero, ¿por qué todo Avellaneda? ¿Qué le hicimos nosotros, pobres hinchas de Independiente? (Creo que a Pellerano lo extrañamos los dos. Ustedes por lo que fue y no es; nosotros por lo que pudo ser. Una pena.)

Funes dijo...

Lo que pudo ser... ese pibe... una ovación recibió el domingo cuando entró. Es un grosso.

EL OTRO dijo...

eso lo decía una banda de cumbia, de la cual no me acuerdo el nombre

d vigna dijo...

Pellerano está donde quiso estar. Aprendan. Pellerano hoy viste ropita Nike, no una blusa negra y verde como si fuera un malabarista de esquina trunca. No una remera roja, ordinaria como diente de madera. Pellerano gusta del glamour y el buen fútbol, y eligió el lugar indicado. Hasta siempre.