viernes, febrero 23, 2007

Pensando en voz alta

Hoy leen en el Botánico y seguramente habrá discusión. Vengan así hablamos.

El sábado seguro cuelgo algo. Pero antes que nada, muchachos, bajemos un cambio que no es necesario agarrarse de las mechas. Estamos de acuerdo que hay un asunto pendiente pero a los gomazos no llegamos a ningún lado.

El 8 de diciembre de 2006, una de las tantas editoriales independientes que tratan de publicar buenos textos, organizó una lectura que se llamó Promiscuidad Editorial (nótese el tono irónico sobre la corrupción literaria que nos rodea). No fue una lectura del tipo "debate" como dice Julián pero sí recuerdo que debatía desde otro lugar.
Todos los que asistieron a esa terraza, aquella ventosa noche de verano, podían ver en una pantalla gigante, el texto que el mismo "escritor" leía micrófono en vano (cuak). ¿Qué dijeron? Que para qué necesitamos ver en una pantalla gigante el texto que un tipo, a dos metros, me va a leer.
Se pueden arriesgar miles de respuestas a esa cuestión. Pero, en mi caso, me pareció interesante ver qué hacía la gente cuando tenía al escritor delante, una súper pantalla detrás y el texto en un power point para que algunos siguieran eso que se decía ahí.
Eso es debatir.
Había otras lecturas, caso Los Mudos, en la que el escritor leía y no era escuchado, leía y no se lo escuchaba, leía y no se lo entendía, leía y más de uno perdía el hilo. Entonces, los Tamariscos, le dieron una vuelta de rosca. Probaron. El famoso... "¿a ver? ¿y si metemos una pantalla gigante en el medio? ¡¡naaaaa, eso es una locura, eso es cualquiera!! ¡largá el faso, rocker!"

Me parece, como alguien dijo por ahí, que mi encono hacia la Academia se dirije a esos que les resulta más fácil opinar desde la silla que arremangarse para sostener una pantalla gigante que se vuela por el viento. Y en este sentido, ahora que lo pienso, puede ser de la Academia o de Independiente que da lo mismo; es un salame. Ojo. La torre Eiffel de los enconos se la meto en el orto a los que se queman las pestañas pero hablan desde la envidia, desde el prejuicio y la desinformación, sin ganas de debatir ni de intercambiar. Julián, por caso, tiene serias intenciones de hablar sobre lo que importa o no en literatura, y bue... pienso que la pifió... pero ahí está, pensando en venir o no a leer a los mudos.
Creo que la pomada pasa por las lecturas, pasa por los blogs. Pero según él podría pasar por otros lados. Bueno, a muchos nos pareció que no. Por miles de razones que no vienen al caso enumerar.
Y no somos tan distintos... digo... a mí también me gusta Led Zeppellin o miro Fútbol de Primera y Los siete locos de la Mucci o Lost, Nipt/Tuck, Friends, Seinfeld y blablablabla... perdón, ¿eso nos hace parecidos? ¿Qué nos hace parecidos? ¿Por qué nos gusta escribir a los dos? ¿O leer?

Muchos se aburren en las lecturas. Muchos son participantes pasivos (creo que fue Alguien que pasaba que lo dijo). Pero no son todos y no son todas las lecturas iguales. Los cuentos en público sufren de una malísima reputación culpa de los prohombres de las letras que reciben un cheque por contestar preguntas de viejas aburridas en presentaciones de libros.

Muchachos, la idea sigue siendo que lean cada vez más. Pero si no se puede comprar un libro por lo caro que sale y estamos hartos de perder el tiempo con panfletos dunkeanos... ¿qué podemos hacer nosotros que estamos empezando a escribir y queremos mostrar lo que hacemos?

7 comentarios:

LPVD dijo...

Aguante Lost, loco. Y Fulbo de primera.

ale raymond dijo...

vamos a meterles la literatura hasta por el orto.
hablando en serio, ademas creo que muchas lecturas nacen de nuestra necesidad de mostrar lo que hacemos, de compartir eso que nos apasiona. Ojala se sigan multiplicando y cada vez más gente se acerque a esuchar y a participar. abrazo grande (y espero tu cuento)

Funes dijo...

Y Nueva Chicago, Pavada!
Aguante el Torito!

Funes dijo...

Sí Raymond, falta un retoque y va...

Funes dijo...

está medio largo...

Rufián Melancólico dijo...

Estoy de acuerdo respecto de que las lecturas sirven como espacio para desarrollarnos y dejarnos ver aquellos que escribimos y nos negamos a caer en Dunken.
Algo hay que hacer y creo que la lectura, sin dudas es mejor que guardar nuestros escritos en un cajón.
Lo dije en el blog de Julián: si esto sirve al menos para gremializar a los escritores inéditos, bienvenido sea.

Funes dijo...

Y pareciera que de a poco se arma el gremio.