sábado, julio 14, 2007

Andrés Rivera

La revolución es un sueño eterno
Editorial Alfaguara - página 139


[texto en itálica en el original]

Y allí en ese cuarto, en esa triste y gris tarde de mayo, Angela Castelli cumplió con la misión que le asignó su padre, y fue, alternativamente, desdeñosa y seductora, y amenazó al coronel Saavedra con el desprecio de una ciudad, y con el recuerdo de ese despresio, que sería, en 1910, tan vivo y cruel como en el instante que la Revolución dividiese las aguas, y tomase el nombre de guerra civil.

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