martes, junio 17, 2008

Un policía medio ladrón


Torturas

Todo estaba destinado a que terminara mal porque había empezado mal. Y eso fue lo que pasó: lo peor dentro de lo previsto. Dicen los sabios y rencorosos hechos y derechos que la vengabza es un plato que se sirve frío; un consejo al que Calavera no le prestó demasiada atención. Román no sólo se quemó: se atragantó con lo que se había morfado porque era algo que estaba recién salido del horno.
Será porque la espera en sí es una forma de tortura que mucho no pudo aguantar. Evitar horas, días, semanas, meses de angustia. Un año, no. Mucho menos años. Eso es mucho más tortuoso. Román sufría y se autoflagelaba en mente y alma. ¿Para qué mierda guardaba ese mensaje de voz de la Magui? Sí, para no olvidarlas y para no dejar que las cosas quedaran así... Pero, ¿cómo olvidarlas? ¿Cómo poder dejar que las cosas queden así?
Torturas... Torturas... Múltiples formas de torturas arrebatándonos.

[Gólgota de Leonardo Oyola - página 67 - Editorial Salto de página ]

2 comentarios:

Tonks dijo...

funes: me llego hasta su ventana para explicarle que el otro dia, asi, de buenas a primeras, se abrieron los cielos y un espiritu en forma de paloma me exhortó para cumplir con mi gastronómico destino, razón por la cual me fui rajando a cocinar unas milanesitas de peceto con puré para mis hijas amadas y mi novio Camilo, que como he dicho en alguna que otra oportunidad, tiene el apetito de un refugiado húngaro. de todos modos le confieso que me hubiera gustado poder contar con su ayuda para organizar el asunto del concurso, pero me vale el incidente en favor de una moraleja: lo mio son las milanesas y la arquitectura. yo de escribir no entiendo un pito. le mando cordiales saludos y oportunos vivaperones.

Funes dijo...

Yo creo que le va a ir muy bien, Tonks. Mire, el Camilo debe tener un estómago parecido al mío aunque de húngaro solo tengo el inentendible castellano.

Apenas pueda o tenga, envíe un link que invitamos a todos desde acá.


Bsss