lunes, julio 12, 2010

Vuelo rasante

Luciano Lamberti
tiene Voz


Emanuel Rodríguez: ¿Sobre qué temas debería reflexionar más la literatura cordobesa?

Luciano Lamberti: Sobre la política universitaria, por ejemplo. Ese mundo de mates amargos, chicas con pañuelo y carteles pintados en la facultad. O sobre el sistema de la cultura.

ER: ¿Qué características del paisaje cordobés te resultan estimulantes a la hora de escribir?

LL: Las sierras, sobre todo. El campo me sigue seduciendo más que la ciudad, especialmente por el aspecto visual, el efecto de la soledad y de la naturaleza sobre la gente. A lo mejor por haber crecido en San Francisco, o por haber vivido unos años en las sierras, y también por leer autores del profundo Sur norteamericano donde el campo (la relación de las personas con la tierra) es el gran tema. Hay una mística de la ciudad en la que todavía no puedo entrar, aunque hace años que vivo en ella. En "Una casa llena de insectos" escribo sobre un albañil cordobés, pero que vive en la costanera, cerca de San Vicente, un sitio de la ciudad pero invadido por la naturaleza.

ER: ¿Qué sensación tiene que provocar el final de un cuento?

LL: Un estremecimiento fisiológico.

ER: ¿Qué es lo más importante de un cuento?

LL: En el momento de escribirlo, encontrar un tono adecuado. Es muy cansador y conlleva empezar de nuevo muchas veces, pero cuando lo encuentro me da ganas de salir corriendo y gritando ¡eureka!

ER: La confusión entre ficción y autobiografía, ¿es productiva? ¿te interesa?

LL: Borges demostró muy bien que había dos Borges, el escrito y el real. Como era un escritor del futuro, en su obra ya estaba tematizado un tema que los blogs y la literatura del yo pondrían de moda después. Mi vida no es para nada interesante: prefiero volver a la vieja imaginación, aunque utilice elementos y personas que conozco. Si viviera viajando o borracho o drogado, podría escribir sobre mí. Pero soy un profesor de lengua en colegios secundarios.


2 comentarios:

Freaksion dijo...

Excelente la nota, que bien eso de que escribe para sentirse libre.
Buenisimo!

Funes dijo...

Más que buenísimo: envidiable!
Saludos, freaksion.