jueves, septiembre 23, 2010

Resaltador en mano

todo por dos punto
cero
pesos







Hoy salimos con Walter para Rosario. En medio de tanta ida y venida, también terminé el texto para Alemania. Resulta que hay varios alumnos que deberán esperar mi vuelta de los viajes y, para coronar las cuestiones de la fe, mi letra está saliendo cada vez peor.

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Rosario nao tem fin, habré dicho más de una vez. Y es cierto, cada vez que fui a tirar de la cuerda saqué más de lo que se supone hay en una ciudad. Siempre me sorprende cuando se dice que algunas ciudades son chicas, o cuando los lugareños insisten en las dificultades para encontrar una actividad cultural que los estimule. Rosario no para, ni un segundo. O por lo menos, así lo veo yo. Desde lejos no se ve, dijo alguna vez Andrés. El Festival de Poesía de Rosario es Internacional, lo apoyan casi todos y van los poetas más power que podés encontrar por esos lares. De todas "mofas" (formas), siempre se olvidan de invitar a uno u otro. Sí, es cierto, para qué negarlo; siempre hacen las cosas mal.

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Siempre que pude escribí crónicas de todo lo que hago, por este problemita de la falta de memoria, que les dije el otro día. Ahora estoy con el viaje a Junín, de hace unas semanas. Fue interesante, ya verán. Y me doy cuenta de que escribir a mano requiere de un esfuerzo mayor al de simplemente armar cronológicamente las palabras en tu cabeza. También hace falta la musculatura de la mano, que los dedos no estén hinchados, una lapicera cómoda, un sitio acolchado para tus posaderas, un sonido ambiente acorde al tono que se quiere contar, algunos olores nobles.
Me han dicho por ahí que las crónicas carecen de sorpresa literaria. Tal vez las mías tengan esa característica. Sin embargo, ahora que estoy queriendo romper con el sentido, con la cronología del decir, con la forma y la formalidad de los oradores (se puede ver El Banderillero, una nouvelle en proceso que apunta hacia ese lado) me doy cierta libertad para irme pal lado del churrete. Y en los anotadores viejos, comparándolos con los nuevos, se ve la tosudez del corset, el prejuicio estilístico, se ve la ridícula y pedante soberbia de escritor que voy limpiando muy de a poco. El que dijo/dice que escribir es fácil, se puede ir a la putísima madre que lo remil parió.

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Salvo en el viaje a la Feria del Libro de Junín, siempre hice pública una especie de carta despedida por si fallecía en un trágico accidente de tránsito en la ruta. Siempre lo hago y aquí está la frase previa a nuestro viaje hacia Rosario: los quiero mucho, se disfruta el sol desde acá (no se preocupen), tengo muchas cosas por lo que no se peleen por la herencia y manden un saludo a la Tromba que le dije que iba a ir a verlo y... bueh, ya ven, no pude llegar.

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Frankfurt está cada vez más cerca. Pero antes, y para sorpresa de muchos, el Combinado Argentino de Dramaturgos pasará unos días en Roma. Habrá lecturas, performance, teatro, música y charlas sobre Soriano y jóvenes escritores. Literaturas del yo y del ello y mucho pero mucho intercambio. No voy a traer nada; ni de Roma ni de Frankfurt, así que no hinchen. Sí voy a llevar algunos libros y algunas revistas. Obvio que la Funesiana estará presente y un par de cosas más. Una de esas cosas es un texto que pidieron en Alemania: muchachos, dijeron los de la DFB, queremos que hablen sobre los encuentros que hubo entre Argentina y Alemania en los cuatro mundiales. ¿A que no saben sobre cuál escribí? Aviso; era página y media a espacio y medio en Times 12. Digo, por si eso sirve para que adivinen.
Como pueden ver en la foto que lustra el post, NIKE proveyó de botines e indumentaria. Esos que ven ahí son los 41 de Funes en el modelo que (según dicen los muchachos) estaría usando Mascherano en el Barcelona. Los nuestros, claro está, son de cuero plástico (o una verga similar). Los del Gran Masche serían de cuero cuero cuero.

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

sos un tipo con suerte
disfrutalo

el elefante

Funes dijo...

Saludos, Elefante.
:)

Anónimo dijo...

Jaja, qué buena foto. Reconozco esa letra, esa caja fue tatuada en la mansión Tomas de Tacuarí. Abrazo!
el ottavio.

Funes dijo...

Escribís prolijo, Otti. Si esa mansión hablara... las cosas que diría.